TRIBUNA FUTBOLERA

Nace un nuevo ciclo

Con Guardiola dirigiendo al Barcelona se vio el que para muchos, me incluyo, ha sido el equipo que mejor ha jugado al futbol en la historia; el que mejor trató la pelota y el que más minimizó a sus rivales. Aquel Barcelona esplendoroso se apropiaba del balón y jamás lo soltaba.

El rival la veía pasar de un lado a otro hasta que a los Xavi, Iniesta y Messi, se les antojaba meter el gol. Así de hipnotizante, así de apabullante. Aquel equipo ganó todo lo que se podía ganar en una temporada; seis de seis, incluido triplete.

Gloria para el Barcelona y para Cataluña. Sí, porque cuando el Barcelona triunfa, todo un pueblo triunfa.Aquel equipo tenía como director de operaciones a Xavi en plenitud. El mejor medio campista que yo he visto: nadie nunca urdió el juego como él.

También manejó a su antojo los hilos de la España campeona de Eurocopa, Mundial y Eurocopa. Pero los años pesan y el modelo se fue agotando. Se agotó cuando Xavi se cansó. Y con Xavi disminuido el Barcelona entró en decadencia. Pasó por lo menos dos años en un intento por encontrar una idea que se fue perdiendo y un estilo que fue descifrado por sus rivales.

La posesión dejó de tener sentido, los goles ya no llegaban y los rivales cada vez les metían más goles. La era de Guradiola finalizó. Llegó el “Tata” Martino y el barco jamás se enderezó.Pero no acabó ahí.

Curiosamente Messi había pasado dos años extraviado, pero un día, hace algunos meses, renació. El argentino retrasó su juego, se volvió más inteligente y comenzó a administrar mejor su futbol: un Messi menos adelantado pero más calculador en el campo. Más frío, más letal en todos los sentidos.

Comenzó a dar pases milimétricos y, cuando la acción lo requería, resolvió las jugadas que finiquitó con goles increíbles. A su lado apareció un Neymar totalmente desenvuelto que comprendió que jugar al lado de Messi no significaba subordinarse ante él.

Que podían ser complementarios.En frente de ellos dos: Suárez. Un “killer” en todos los sentidos. Siempre sabe qué hacer y casi siempre elige la jugada indicada. Contribuyó con goles demoledores y otros vitales.

El Barcelona de Luis Enrique encontró una nueva forma de ser, de vivir y de sentir el juego; más directo, menos estético y más letal. Atrás: Iniesta como artista y un Busquets y un Rakitic como obreros incansables. Fórmula perfecta. Triplete y temporada soñada. El Barcelona inaugura un nuevo ciclo a través de un modelo distinto. Merecido título, merecido campeón.