TRIBUNA FUTBOLERA

Mundial deslucido

Se fue Colombia, se fue Francia, se fue México. Está Alemania. En pocas palabras: muy pocos equipos generaron, o están generando, futbol de calidad. Algo que nos motive, que nos deleite y nos deje satisfechos de lo que surge del Mundial de Brasil. El local tiene mucha suerte y la ayuda de los que mandan. Seguramente no de manera tajante. No creo que exista una ley del tipo: “Brasil tiene que ser campeón por las buenas o por las malas”. No lo creo, pero sí me inclino por la extraña sensación que tienen los silbantes por beneficiar, quizá inconscientemente, al local. Tal vez es el peso de la camiseta, tal vez es que se sienten obligados a tener un gesto grato con quien los invitó a la fiesta.Pero Brasil está. Y accedió sin ser mejor que Colombia, sin tener, aunque sea una pizca de iniciativa por demostrar que ante su nación pueden y quieren ser más. Que desean brindarle a su pueblo (que tanto sufre hoy en día) un espectáculo sin igual. Pero no. El otro día decían los jugadores de la selección que: “no nos interesa dar espectáculo. Nos interesa ganar el Mundial”. No comparto el contexto ni el argumento. Brasil siempre, siempre, en todos los Mundiales, ha sido (y deberá ser) el referente que todos voltean a ver; por su estilo, por su manejo de balón, por su alegría, por sus detalles finos, por su nivel artesanal para jugar al futbol. Eso es Brasil. Eso debe de ser. Es obvio que esta selección no tiene los argumentos para jugar de esa manera, por lo tanto se escudan en declaraciones tan acomodaticias. Se quedan ellos y se fue Colombia, que tan hermosa estaba jugando en este Mundial. Así se fue México, con cierta penitencia por haber dejado crecer a Robben y compañía. Pero México jugaba bien y alegraba a la tribuna. Ya están en casa. Francia se fue también tras habernos regalado buenas actuaciones y goles varios durante sus partidos. Pero es que a los franceses los tumbaron los alemanes, que también juegan bien, respaldados por una esencia que siempre tiene Alemania. Argentina se metió de la misma manera: sin convencer y sin gustar. Ahora no apareció Messi, pero sí estuvo Higuaín con un fantástico gol. Se lesionó Di María, y ese sí es un foco rojo encendido. No sé si a Messi le vaya a alcanzar para ganar el Mundial. Por lo menos ya levantaron la mano otros dos de sus compañeros, los ya mencionados. Pero el Mundial que se está jugando en el país del futbol, está resultando bastante desteñido. Nos han quedado mucho a deber.