TRIBUNA FUTBOLERA

Muchas tareas pendientes

Son muchos los aspectos, detalles puntuales y encomiendas que el Santos y toda su estructura deben mejorar, cambiar y reconstruir. La vida da muchas vueltas y el Santos es la prueba fidedigna de ello.

Tras la consecución de la quinta estrella, todo se vino abajo. Un quinto campeonato urdido a través de una de las liguillas más atractivas que el equipo haya jugado en su historia; implacable despliegue de juego que sacó del camino a los favoritos. Sí, con puro futbol y jugadores convencidos de su nivel y del ritmo descomunal que estaban plasmando en el campo.

Todo se configuró al grado de que la final se definió en el TSM: paliza al Querétaro… y punto final.La vuelta se presentó como un susto de mal gusto, pero la obra ya estaba terminada desde la ida. Merecido título.

Pero lo que vino a continuación fueron unos meses de espanto. Los malos resultados se fueron encadenando y Caixinha se hizo a un lado. Llegó Pako y desbarató más lo que de por sí ya estaba desbaratado. Ninguna victoria en casa. Eso de por sí ya es histórico para un equipo campeón.

La historia todos la conocemos y no tiene caso ahondar en cosas que fueron por demás evidentes. Lo que se avecina debe ser un cambio tangible en todos los contextos.El Santos debe recuperar su credibilidad como equipo histórico. Recuperar su nivel de juego que durante muchos años maravilló a sus aficionados; muy lejanos quedan ya aquellos días en donde Borgetti y el Pony descollaban.

En el pasado quedan también las toneladas de pasión de Vuoso o las obras de arte de Quintero y Peralta. Los que están deben armar su propia historia. Pero no deben olvidar que no solamente es válido el esfuerzo en éste equipo. No.

Aquí importa mucho el cómo, las formas y el entretejido del juego. Eso no es petición mía, es de toda una afición que durante muchos años se acostumbró a lo bueno. Para mí el futbol sin público es deprimente. Estadios con poca gente dan pena. Aunque no sé si sea más triste estadios con gente que no apoya.

El TSM hace años que no pesa. Pero eso no es culpa del aficionado: es culpa del espectáculo que ven en el campo. La asignatura pendiente de más peso es esa: recuperar la credibilidad con la afición Lagunera para éste torneo.

Los jugadores deben tenerlo muy, pero muy claro.