TRIBUNA FUTBOLERA

Muchas preguntas y pocas respuestas

Chepo y jugadores: ¿Por fin veremos hoy un gran partido en el Corona? ¿La defensa mostrará coordinación? ¿el medio campo será  productivo? ¿Por fin habrá contundencia? ¿No habrá más desesperanza en la tribuna que ya se cansó de hacer de sala de juicio?

¿Podrá el público volver a salir del estadio satisfecho como en los buenos tiempos? El futbol, en mi muy particular manera de entenderlo,  se hizo para hacer feliz a la gente, mientras se está en la tribuna o frente al televisor. El Santos no está cumpliendo con esa añoranza.

Hay una delgada línea roja entre lo que se supone que debe ser el Santos y lo que hoy es; ya todos conocemos de memoria el contexto de la importancia del club para la región, su sentido de pertenencia a la Laguna y bla, bla, bla… Sí, porque a veces nos lo recuerdan desde las altas esferas como si no lo supiéramos. Lo que la Comarca quiere ver es un equipo como los que se acostumbraron a ver. ¿Cómo pueden hablarnos los jugadores del presente de lucha y de esfuerzo cuando alguna vez vimos a Pedro Muñoz? ¿cómo pueden hablarnos de que hay calidad cuando en el viejo Corona presenciamos lo que hacían Apud o Galindo? ¿Cómo nos pueden hablar de compromiso cuando vimos a Caballero, el Pony o Juan Pablo Rodríguez?

¿Cómo no sentir desesperación al ver a Djaniny y Jonathan cuando vimos meter tantos goles a Jared? Se debe tener mucho cuidado con lo que se declara y, sobre todo, con lo que se argumenta. La afición tiene todo el derecho de inconformarse porque se acostumbró a lo bueno. . Si me voy al extremo concluiré que los antes mencionados sí tenían la sangre del profesionalismo corriendo por sus venas. Los de hoy, no. Muchas preguntas que se traducen en dudas y pocas respuestas. Hoy se debe ganar sí o sí. 

Y sí importa el cómo. Nos dicen que éste es un gran equipo, pero no se debe usar ese calificativo agarrándose del recuerdo, de lo que fue y ya no es. Los de ahora tienen que escribir su propia historia. ¿Son un gran equipo? Demuéstrenlo ya.