TRIBUNA FUTBOLERA

Mourinho, Caixinha, Pako y “Tuca”

Entre semana se anunció oficialmente que José Mourinho era despedido del Chelsea. El portugués nunca ha escondido el amor que siente por 3 de los clubes que ha dirigido: Chelsea, Inter de Milán y Porto. El primero porque ahí se encumbró y se ganó el amor (sí, el amor) de el grueso de la afición.

El segundo porque “nunca antes estuve en un club donde todos éramos como una familia” (en palabras de José). Y el tercero, porque ahí empezó a forjar su personalidad y sus metodologías de trabajo.

Un personaje en toda la extensión de la palabra. Para mí, el más pesado (aborrecible) de todos los entrenadores que hay. Pero eso sí, el más seguido por los medios y el que mejor analiza al rival en turno. Ayer en el Chelsea vs Sunderland de la era post Mourinho, la afición de Stamford Bridge se rindió a su entrenador más querido.

Cientos de pancartas y mensajes de apoyo al portugués. Un mensaje sintetizaba todo: “José is our Special One” – “José es nuestro (único) especial”. Otra, más acuciosa, llamaba “Ratas” a Diego Costa, Fábregas y Hazard, por ser los supuestamente dirigentes del complot en el vestuario del Chelsea contra Mourinho.

El cántico de “José Mourinho, José Mourinho, José Mourinho…”, se entonó durante casi todo el partido. El Chelsea terminó ganando, pero la afición se quedó con el amargor y la indignación de no ver en el banquillo a Mourinho. Muy pocas veces ha sucedido, o por lo menos yo no lo recuerdo, que un entrenador sea más apoyado por la afición y que los señalados sean los jugadores.

Mourinho pesaba más en la afición que cualquier futbolista. Describo todo éste contexto para comparar: Caixinha era querido por muchos aficionados en el Santos, inclusive hay para quienes él no era responsable de los tropiezos, y sí los jugadores.

Se fue Pedro y vino Pako: un desastre en casi todos los sentidos, sobre todo en el de liderazgo y trato con el jugador. Se sentía la reencarnación de Ferguson. Y eso que los futbolistas del Santos ni le aprendieron nada.Por contraparte está el Tuca Ferretti.

Ya una institución en Tigres. Es el vivo ejemplo de que en ese equipo el jugador que llega (y los que están) se tienen que hacer a la idea de que él tiene el mando porque ha hecho jerarquía y un diseño y esquema ganadores. Aunque no olvidemos que tiene un equipazo.

Los futbolistas siempre serán acomodaticios y sabrán tumbar entrenadores.

Pero aquellos estrategas que se ganan a la afición, simplemente por eso, ya tienen el título más importante de todos.