TRIBUNA FUTBOLERA

México tuteó a brasil

Las sensaciones volvieron a ser buenas. México va encarrilado y con las ideas muy claras. Otra vez los mexicanos quedamos satisfechos con el desempeño del equipo de Herrera. No se obtuvo victoria, pero sí se consiguió un triunfo moral y espiritual, algo que siempre es bienvenido. Y es que en Fortaleza se tenía la sensación (por parte de los locales) de que Brasil terminaría por explotar, que su selección pasaría a difuminar los malos presentimientos que surgieron tras su presentación y que en México tendrían a un sinodal poco ambicioso. Pero aconteció todo lo contrario: México tuteó a Brasil y les dejó la amarga sensación de que no son, de momento, serios contendientes al título.
En lo personal me agradó más el embalaje de México: cuando se trató de saber qué hacer con la pelota y de manejarla mejor, el visitante lo hizo con más paciencia y coherencia. Brasil tenía las ideas un tanto eclipsadas: es obvio que su potencial ofensivo y el aporte de sus hombres de medio campo es notorio, pero era una especie de “queremos, pero no encontramos los mecanismos para lograrlo”. Y sí, Ochoa fue héroe, pero eso no debe generar la sensación de que México fue apabullado. No, porque en ningún momento, a mi parecer, Brasil se vio superior a México. Los de Herrera supieron responder cada embate de Brasil con uno similar.
Nunca estuvo cómodo el local ni se pudo dar las libertades de irse campante al frente, porque para donde volteasen estaba el peligro latente de su rival. Llegó un momento de confusión, de cables cruzados donde Brasil estaba pendiendo de un hilo: disparo tras disparo de larga distancia de México y los brasileños que suspiraban al ver que el balón pasaba muy cerca. El Brasil del martes no es el Brasil todo poderoso; no trae ese linaje, o en esta generación se rompió. Y eso que es local. Por si fuera poco, el espectáculo de la tribuna fue mexicano. Desde la entonación de los himnos fue notorio el colorido y la alegría de los compatriotas que están en Brasil.
Empate que sabe a victoria, tanto deportiva como moral. Parece que conforme avanza el Mundial, México se va viendo mejor. Ya se superó el principal obstáculo que era el anfitrión del certamen. Se supone que lo que viene será no tan “complicado”. Se puede seguir teniendo esa esperanza de que todo podrá ir mejor. Jugarle al “tú por tú” al rey del futbol no lo hace cualquiera, y menos en el país donde más adorado es este deporte.