TRIBUNA FUTBOLERA

México, Cruyff y el modelo

Partidos de eliminatoria. Viendo a Argentina contra Chile, pude constatar algo serio: los albicelestes no tienen un modelo de juego. Ni siquiera algo que gire en torno a Messi. Y Messi en su selección no es el del Barcelona. Tal vez Agüero y, cuando se inspira, Di María.

Los demás son eso: los demás. El equipo del “Tata” Martino está huérfano de media. La línea defensiva no garantiza seguridad.

Rojo (del Manchester United) hace de “baluarte”, pero su juego no denota primer nivel. Argentina está en decadencia; su nombre ya no le quita el sueño a nadie.Y comparo con México. El equipo de Osorio se ve muy sobrio, muy compacto, con los engranes en movimiento y, sin ser muy estilizado, productor de un juego solvente por momentos.

México tiene mejor media cancha que Argentina.

Ese sector del campo donde surge todo está siendo muy funcional. Buen traslado de pelota y sabedor de lo que requieren los instantes del partido: si hay que abrir el campo, lo abren. Si hay que taladrar por en medio, taladran. Si hay que disminuir el ritmo del partido, lo disminuyen. Entiendo que Canadá es un pobre sinodal, pero gobernar los tiempos y la dinámica del juego es un plus que se va ganando.

México tiene un futuro interesante. Y nos dejó Cruyff. Nunca lo vi jugar, pero gracias a nuestros tiempos es posible ver innumerables jugadas del holandés a través de videos. Ya sea con Holanda, el Ajax o el Barcelona.

Digamos que fue un adelantado a su tiempo. Es muy sencillo: cuando el futbol se jugaba a 50 km por hora, Johan se atrevió a jugar a 100. Dueño de un amague endiablado: llevaba la pelota controlada, a paso semi lento, esperaba al rival, se frenaba (y el tiempo se detenía), el rival se quedaba hipnotizado y en ese instante Cruyff encendía el turbo y se escabullía por donde nadie lo imaginaba, sólo él. 

El único que fue extraordinario como jugador  y como entrenador.

Revolucionó el futbol cuando andaba de pantalón corto. Años después lo hizo desde la banca. Ya como entrenador, se atrevió a darle otro giro al juego: los laterales subían y atacaban, los centrales se agregaban, los medios circulaban la pelota a una velocidad mareante y los delanteros dejaron de ser caza goles para volverse pensantes y copartícipes en la recuperación.

El resultado fue un modelo de juego que, germinado en su Barcelona, volvió a trastocar la visión que se tenía de éste deporte.

Descanse en paz el que volvió más bonito al futbol.