TRIBUNA FUTBOLERA

México en Brasil

Me comentaba el otro día un buen amigo: “Si México va al Mundial pensando en que sólo va a tratar de hacer un buen papel, pues estamos perdidos, se debe ir con la mentalidad y el convencimiento de que hay que ganar el Mundial”. En el fondo me conmovió un poco el razonamiento, me llenó de emoción y un poco de esperanza. La intención del pensamiento es sana, porque invita a la superación personal y profesional, a no dejarse vencer por las adversidades, pero en el fondo me cuesta mucho trabajo pensar eso de la Selección Mexicana. No dudo que vayan dispuestos a darlo todo, pero de eso a pensar que ganar la Copa del Mundo es posible…Hay factores que a mí terminaron por agotar mi confianza en Miguel Herrera (que de hecho nunca fue mucha): Que esté en la lista Javier Hernández y Rafael Márquez, entre algunos otros, y que durante toda la eliminatoria (ni siquiera contra Nueva Zelanda) se vio una estructura de equipo, un línea de identidad o algún resquicio por donde se asomara un sistema o estilo de juego. México va a tratar de encontrarse a sí mismo en pleno Brasil, sobre la marcha del Mundial, cuando enfrente tendrá selecciones cuajadas. Brasil será de mucho peso, no sólo por ser el anfitrión, sino porque tiene sobre sus hombros un proceso muy lineal, cobijado por individualidades muy puntuales que no hacen a un lado el buen juego colectivo.México en cada partido ha tratado de empezar a armar un proceso, y en esa búsqueda ha terminado por arrojar más dudas que certezas. Al Mundial se está yendo, así lo presiento yo, “a ver cómo nos salen las cosas”. Curioso también me resulta cuando se comienzan a hacer pronósticos alentadores y se cree que Croacia podría estar un tanto a modo. Sí, esa selección que tiene a Luka Modric (Pilar del medio campo del Madrid), Iván Rakitic (Motor del Sevilla) y a Mario Mandzukic (Centro delantero titular del Bayern de Múnich). Con Brasil el pleito está, de ante mano, casi perdido. Ante Croacia el panorama no está ajeno de nubarrones muy negros. Queda creer que Camerún salga en un mal día y México encuentre uno de esos partidos inspiradores de milagro. No es novedad creer que México va más débil que en certámenes anteriores, pero creo que pensamiento positivo como el de mi amigo podrían llenar un poco de esperanza. Lo malo es que nuestra Selección no hace mucho por ayudarse. En estas situaciones hace más falta una pizca de capacidad futbolística (la cual pocos tienen) que una mezcla de buenos deseos.