TRIBUNA FUTBOLERA

Messi no es argentino

Las críticas sobre Messi y su actuación en la final de la Copa América han venido como dardos paralizantes. “Hay que pedir perdón, agachar la cabeza como Messi sabe hacerlo perfectamente, y darle para adelante. Apretar los dientes para la próxima vez ser un equipo más parecido a Mascherano.

Está mal puesta la cinta de capitán. Terminemos con esto. El mejor jugador del mundo no nos representa en los momentos importantes. Su actuación de ayer fue, directamente, indignante. Hay veces que se puede jugar bien, otras no.

Pero nunca puede uno caminar y caminar ausente mientras los compañeros se pelan el traste. Ser el mejor no sólo da derechos. También, obligaciones”.Así comenzaba el editorial del diario Olé de Argentina, en palabras de su director, Leo Farinella.

Por cierto ¿allá también mandarán censurar a la prensa?... (Lo dudo)… Bueno, el caso es que para los argentinos, Messi no es argentino. Les resulta odiosa la comparación con Maradona porque Diego sí ganó un Mundial y sí dio el ancho con la albiceleste. Para ellos es un pecado comprar a Dios con Messi.

No lo sienten suyo porque el jugador del Barcelona fue criado y creado en Cataluña y no en el país donde nació. Desde muy pequeñito llegó a Europa tras ser, casi casi, desterrado de Argentina por ser chaparro.

En La Masía, con el paso de los años, se le fue dando todo lo que necesitó, incluido su tratamiento de la hormona del crecimiento.Messi no le debe nada a Argentina, inclusive bien podría no considerarse tan argentino. Es obvio que siente más la camiseta del Barcelona que la de su selección, que trae en las venas más sangre catalana que argentina.

Su vida, su entorno, su hogar, está en Europa, donde lo tiene todo, empezando por los compañeros de equipo, por el sistema de juego, por el entendimiento.

No es lo mismo Pastore y Di María que Neymar e Iniesta. No es lo mismo Agüero que Luis Suárez. No es lo mismo las canchas de Sudamérica que la del Camp Nou. No es lo mismo la nobleza de los defensores en Europa que la de los de Sudamérica.

¿Necesita todavía demostrarle algo a alguien?¿El hecho de no hacer algo magistral con Argentina pone en duda su calidad ya antes comprobada mil veces? “Es como el hijo que te entregan cuando tiene 18 años”, dijo un periodista argentino, “no se le quiere igual”.

Messi deja una Argentina espesa y alborotada que reniega de sus constantes fracasos. A Messi no debe de importarle porque su estado del mejor del mundo casi todos lo tienen claro, excepto los argentinos.