TRIBUNA FUTBOLERA

Messi, Argentina y el Santos

“Messi es Argentino”. Así tituló el diario Olé su portada tras la clasificación de Argentina al Mundial.

El título lo dice todo, porque intenta integrar todo el contexto que envuelve a Messi con su selección. En Argentina hay un bando de aficionados (millones) que se declaran “Maradonistas”.

Esos ven en Messi a un usurpador del trono del Diego. Para Messi siempre será así porque Maradona ganó un mundial y a partir de esa medida se evaluará siempre al jugador del Barcelona. Difícil, cruel, injusto. Es probable que Argentina no haga maravillas en Rusia porque no tiene equipo. Tiene mucho plantel en cuanto a nombres, aunque más propios del aparato ofensivo, pero no tiene equipo.

Pero sí tiene a Messi. Muy probablemente lo poco bueno que hagan en el Mundial será gracias a Messi, pero a pesar de ello se le seguirá despreciando por muchos sectores de la prensa y de la afición si no ganan el Mundial. El día del partido contra Ecuador, Messi se sacudió la sombra de Maradona; hizo lo suyo, lo que sabe hacer, como lo que hace en el Barcelona. Demostró que no es Maradona, porque es Messi.

Y cada quién a lo suyo. En Argentina duele y lastima que en Barcelona se coma el campo y en la albiceleste se vea cabizbajo y no descolle como en Europa. Puede que Leo haya puesto un punto y a parte en Ecuador. Una cosa sí tengo clara: si hay un futbolista que puede llevar a su selección al título, es Messi. 

El Santos entra en acción tras el parón liguero. Muchos aficionados santistas no pueden evitar sentirse abrumados, rebasados por la situación del club. Para muchos de ellos el ir al futbol es una costumbre cultural. Tal vez no tengan algo mejor qué hacer, tal vez lo hacen porque aman el contexto, el ambiente, el sabor y olor del TSM, de “vivir la experiencia”. Todo eso contagia y acuden aun sabiendo que el espectáculo esencial, el futbol, no vaya a tener un mínimo asomo de calidad.

Pero ahí estará el aficionado santista con una pequeñita llama encendida en su corazón porque ama a su equipo, a la espera de que el Santos se digne a regalarles una victoria. Ya lo que sea es bueno, porque el Santos últimamente no hace casi nada bueno, interesante, atractivo, llamativo.  

Por dignidad ganen. Le hace mucha falta una alegría al aficionado.