TRIBUNA FUTBOLERA

Hoy juega el campeón

El campeón es declarado como tal hasta que finalizan los 180 minutos de la final. Pero en ésta ocasión no es así. El Santos inició la obra el pasado jueves y la terminó es misma noche.

No hay nada más qué hacer… salvo “ir por la victoria allá también”. Como dijo Caixinha al finalizar el partido en el TSM. Caballeroso el portugués, pero en el fondo sabe que su equipo liquidó a un Querétaro que en ningún instante reunió las características para ser considerado rival. Un inmenso Santos emergió y conjuntó tantas cosas que no había logrado integrar durante muchos partidos del torneo.

Todo comenzó cuando entraron a la liguilla para despachar a Tigres, luego para humillar a Chivas y al final triturar al Querétaro.De menos a más. De mucho menos a mucho más.

El Santos dio lástima durante casi todo el torneo: parecían niños que van corriendo todos juntos por la pelota. No se debe olvidar nadie que a Caixinha estuvieron a punto de cesarlo, pero no, lo ratificaron. A partir de ahí vino un cambio sustancial.

Los jugadores comprendieron que Pedro seguiría y que no les quedaba de otra: ponerse a jugar bien al futbol. ¿Qué fue lo que pasó? Le pusieron intensidad y corazón, pero con una energía bien encaminada que poco a poco se fue apuntalando con circuito de juego, con inteligencia sobre el campo y con una serie de pinceladas futbolísticas que aún continúan impactando.

La defensa se solidificó, la media se volvió productiva y el ataque se hizo contundente.Verdades y no mentiras: Santos era un intento de equipo hace un mes y hoy es un momentáneo campeón sin trofeo que termina jugando al futbol como ningún otro en México.

Qué imagen tan distinta y tan distante. El Santos regaló felicidad cuando más urgía y cuando más le hacía falta a todo el club. Golazos, dinámica y calidad en el campo. Lo que tanto se prometió por fin se cumplió. Así, sí. Hay futuro en el Santos. La afición, tras lo visto en la liguilla, puede estar tranquila.

El del pasado jueves está ya guardado en la memoria como uno de los partidos más importantes de la historia del club.Fumata verdiblanca: “habemus campeón”. El 5 – 0 no lo levanta nadie, ni siquiera Ronaldinho en sus épocas de gloria con el Barcelona.

La obra se terminó en corto tiempo. Las frustraciones se acabaron y las alegrías contenidas explotaron irremediablemente. Queda esperar que los de Caixinha den otro golpe de impacto en el partido de vuelta. Al final todo resultó perfecto. Y lo puede ser aún más. Hoy juega el campeón.