TRIBUNA FUTBOLERA

Hooligans en Francia

Las imágenes de cientos de hombres que se lanzan botellas y sillas han empezado a aparecer en la última semana. La policía francesa y todo su aparato de seguridad han tenido que desviar la atención del principal foco de preocupación mundial: el Estado Islámico y sus agentes del terror. No es para menos, pues el bochorno que han provocado los hooligans ha venido a entorpecer otras labores de seguridad interna.

Es necesario aclarar y dimensionar a dos entes principales: por un lado están los tradicionales hooligans ingleses. Ellos hacen honor a lo que significa ese anglicismo en toda la extensión de la palabra. Los ingleses son parranderos, gamberros (dirían en España). Ellos llegan a los bares y se apropian de ellos, como si viniera a colonizar la ciudad. Llevan la camaradería a un nivel abismal. Empiezan a tomar su bebida favorita: cerveza (clara, oscura, pilsner, porter, etc). Les gusta cantar, sacarse la playera de encima para sentirse como en casa, volver a tomar, volver a cantar y empezar a brincar y bailar entre ellos. Eso sí, sus cánticos se pueden escuchar hasta el pueblo vecino. Y no son 10 o 20, son 150 o 200 por bar; todos conectados en un área muy próxima.

Cada que juega Inglaterra hay 40,000 en el estadio y otros 50,000 en las calles. Las autoridades francesas calculan que hay alrededor de 500,000 ingleses en Francia. Era de esperarse; es como ir de Torreón a Lerdo cruzando una pequeña porción de océano. El problema se desató cuando arribaron los rusos. Alrededor de 20,000. Pero entre ellos una especie de comando paramilitar clandestino y bien entrenado que arribó a Francia con el único objetivo de hacer daño a otros, a quien se les ponga enfrente. Son un grupo de hooligans rusos elegidos de entre todas las barras bravas de su país. Ellos provocaron a los ingleses que ya de por sí con 10 cervezas encima se vuelven incontrolables. Tras librar batallas campales contra ingleses, los rusos agredieron a galeses, eslovacos y españoles. Algunos de sus líderes ya han sido detectados, encarcelados y enviados de regreso a su país.  

Dos formas de hacerse notar: ingleses y rusos. Unos más escandalosos y parranderos que se pierden en el alcohol. Los otros en sus cinco sentidos pero con la fría mentalidad de dañar a otros por el puro orgullo de sentirse poderosos e invencibles. No todo es culpa de los ingleses. Francia lucha en dos frentes: el de los hooligans ingleses y rusos y el del terrorismo del Estado Islámico.