TRIBUNA FUTBOLERA

Hacer frente al contexto

Ya pasaron los días de gloria donde había una magia envolvente que acompaña al Santos. Muchos entenderán de lo que hablo: cuando la propuesta enamoraba y el aura de jugar a algo convincente invitaba a todos a estar muy al pendiente de ir al estadio o de estar conectados frente al televisor. Ya no hay más Borgetti y Pony, Adomaitis y Apud, Peralta y Darwin.

Para el recuerdo queda también el valor y empuje de Vuoso. Lo que queda es un Santos nuevo, diferente, que se las arregla con “lo que tiene”. Que no es poco, pero tampoco es mucho.

No necesito caer en comparaciones del plantel actual con la calidad y el compromiso de jugadores de otras épocas. “Los aficionados no son estúpidos”, dijo Mourinho en una de sus célebres frases.Hoy está un Santos que en cada partido sale a la aventura de jugar a algo convincente. En este torneo han dado buenos partidos.

Buenos, nada más. Eso sí, ante rivales de nivel medio y no ante los de mayor calidad futbolística (y no me refiero a los históricos). Una cosa es el nivel del presente y otra muy diferente los laureles de la historia.

Salvo Marchesín y Araujo, los demás que se encargan de configurar la línea defensiva suelen hacer agua. Lástima lo de Ibáñez, pues resultaba ciertamente cumplidor. Abella es un adorno para todo rival que se atreva a encararlo. Aldrete vive sufriendo por “cosas” y Villafaña trae varios desórdenes defensivos y ofensivos. 

En medio, González ni merece ser mencionado. El único que tapa los pozos es Molina. Los demás son garantía no muy rentable: Calderón a veces está y otras, no. Rabello tiene calidad, pero le falta un plus, un salto a lo destacado.

Los demás, son eso, los demás. Y adelante: Rentería no termina por explotar, pero sabe hacer cosas diferentes. Djaniny es buen delantero, pero no se puede decir que es de los mejores de la liga. Orozco… es Orozco.

Martín Bravo tiene dinámica y ganas, pero eso no es suficiente. En fin, un equipo que aspira a mucho pero no demuestra mucho. Algunas veces, solamente. El Santos ya requiere ponerse serio en su juego.

Demostrar si va a estar o no va a estar a la altura de lo que tanta gente le pide y exige. Hoy ante Pumas no se trata de sacer un “buen resultado”, porque muchas veces nos han dicho que en “este club se busca una propuesta atractiva de juego para agradar a nuestra afición”.

Lo que se promete, se cumple. Una victoria como visitantes revive las ilusiones tras los últimos resultados.