TRIBUNA FUTBOLERA

Guanajuato, tierra maldita

Regresar sin derrota de León es decir mucho, regresar a la Laguna tras visitar el Estadio León sin estar aporreados es ganancia. Santos logró controlar, mas no dominar, ese fantasma inexpugnable que significaba pisar el Estado de Guanajuato. Sí, el Santos logró salir con su espíritu relajado… sí, eso estaba dispuesto a plasmar en mi artículo si no es que antes aparece el empeine embrujado del Gallito Vázquez. Golazo magistral del verdugo de Oswaldo Sánchez y, ahora, de Marchesín. Santos había hecho bien las cosas, con argumentos ciertamente convincentes y un despliegue un tanto digno.

Pero la realidad fue muy diferente: León apeló a su instinto aventurero y atrevido y supo materializar su gloria.Caixinha presentó una estrategia interesante, buena para tratar de acomplejar al León.

Pero cuando el futbol se pone digno, las cosas no salen ni con mil años de práctica. Seguramente Caixinha planeó con mucho esmero este partido; pero el DT del Santos no cuenta con que tiene una delantera seca, que deambula por el campo con mucho esfuerzo pero poca claridad. Rentería se está encargando de transformar la profesión de delantero en una actividad desesperante: falla mucho, desespera a los compañeros y frustra al aficionado. Sería bueno que lo pusieran a entrenar los disparos y los encares frente a la portería rival: no importa que sean dos o tres horas, pero que lo haga.

En su mente no figura el marco. Sus fallas reflejan la realidad. La delantera del Santos está desconectada del resto del equipo.En el Estadio León, el Santos supo generar peligro, ser incisivo y meter en aprietos a uno de sus más crueles verdugos. Hacía mucho tiempo que no veía al León tan apurado, pero fue precisamente la urgencia del local la que los impulsó a cristalizar su triunfo. Es claro que el Santos hizo un trabajo digno: Molina trabó a Peña, Marhesín sigue haciendo su labor como corresponde: ya van partidos en los cuales otorga puntos; hoy no tuvo la mejor suerte.

Es decir, digamos que todo iba bastante bien hasta que aparecieron esas desatenciones milimétricas que son pequeñas pero se pagan caro. Hay cosas que nunca cambian: el alza en los impuestos, la mala atención en el IMSS, el pésimo tráfico en las calles de Ciudad Lerdo generado por los oficiales de tránsito, escuelas que dan de baja a buenos alumnos por no pagar colegiatura y permiten la permanencia de malos alumnos porque sí pagan, el Santos que nunca gana en León… en fin, detalles que hacen de la vida algo tan extraño. Hay cosas que nunca cambian.