TRIBUNA FUTBOLERA

Ganar ¿como sea?

Para mí, son muy importantes las formas. El cómo. Y más en el futbol. Más allá de preferencias o no preferencias, me gustan los equipos que proponen algo atractivo, que respetan la esencia del juego: divertir, emocionar, construir, proponer. Por ende, desapruebo aquellos que optan por esperar al rival, contener, ser cuidadosos y resultadistas. Esa no es la esencia del juego. Por eso considero, por ejemplo, al equipo de León como maravilloso: puede perder, empatar, ganar. Pero al estilo jamás renuncia en su juego. Prefieren morir, antes que abandonar el modelo.Hermoso sería que todos los equipos tuvieran una razón así de existencia en el campo. Me gusta el América actual: más estructurado y con cierto arrojo. Siento que saben lo que significa formar parte de ese equipo y todo lo que lo envuelve. Pues bien, eso debe ser siempre el América, como lo debería ser Guadalajara y como lo debería de ser también Cruz Azul. Recuerdo cuando alguna vez Manuel Lapuente dijo (palabras más, palabras menos): “a divertirse al circo”. Simpático. Fue una rabieta de niño chípil, pues sabía que no tenía la capacidad, como entrenador, para lograr que sus dirigidos de aquel entonces lograran ofrecer un espectáculo atractivo. No había pretexto, pues el América siempre, siempre (se supone) tiene un plantel atractivo.El meollo del asunto es que hoy el Santos se enfrenta a Guadalajara. Dos escuadras que hoy en día no da mucho gusto verlos jugar. Santos llegará, supongo, abanderado bajo la idea de que es necesario ganar como sea, pues lo importante, a estas alturas, es sumar a como dé lugar. Argumento suficiente para no exigirles un buen espectáculo. Ni soñado. Y menos teniendo en cuenta el rival que viene igual de destartalado. Chivas tiene años sin encontrar el camino ni las veredas que lo saquen de su trance institucional y futbolístico. Pobrecitos. Alguna vez el mítico Alfredo Di Stéfano dijo una frase memorable para describir al Athletic de Bilbao, que juega exclusivamente con Vascos: “Son 11 aldeanos que cada fin de semana enfrentan a los millonarios ejércitos del resto del planeta futbol. Épica pura. Como los protagonistas de la Batalla de las Termópilas (Los famosos 300), pero con un león como estandarte. Los espartanos no preguntaban cuántos eran los enemigos, sino dónde estaban”. Así debería ser el futbol. Espero que por lo menos en el partido de hoy ambos equipos, Chivas y Santos, tengan un poquito del coraje de los espartanos.