TRIBUNA FUTBOLERA

Futbol: religión laica

Somos seres racionales, pero también pasionales. Necesitamos buscarle sentido a nuestra existencia. Lo que más me gusta del futbol es que nos permite ser parte de una religión laica. A nadie se le discrimina, siempre y cuando esté dispuesto a compartir el gusto (o la pasión) por esta liturgia tan sagrada del fin de semana. Yo, por ejemplo, no le voy a ningún equipo en especial, salvo mi siempre admirado Barcelona, pero más allá de preferencias o no preferencias, me gustan los equipos que proponen algo atractivo, que respetan la esencia del juego: divertir, emocionar, construir, proponer. Por ende, desapruebo aquellos que optan por esperar al rival, contener, ser cuidadosos y precavidos. Esa no es la esencia del juego.El aficionado Santista, Americanista, Madridista, Barcelonista, etc., necesita y requiere disfrutar y sentir ese juego que nos permite, me incluyo, olvidarnos de nuestros problemas cotidianos viviendo, mientras dura aquella guerra simulada, una vida aparte a la que tenemos. Es obligatorio sentir emociones de todo tipo. Alguna vez lo mencioné: un partido de futbol se juega una vez, pero termina volviéndose eterno. “No era penal”: aquel México vs Holanda del Mundial de Brasil, ya es eterno, como lo es el ya transcontinental “Puuuuu…”. Y es que, todos sabemos de futbol, todos tenemos razón y todos estamos equivocados.Siempre he reflexionado que el futbol sin la afición es muy triste. Pocas veces rezo, pero confieso que una de las pocas veces que lo hago es para no tener que ver un partido a puerta cerrada. El futbol y los futbolistas no son nada sin la afición. Es como si una gran obra literaria jamás tuviera lectores ¿qué sentido de existencia tendría entonces si nadie la leyera? En parte el futbol es de la gente, de quienes, pasado ya el domingo, siguen jugando el partido hasta el lunes… o más. Me ha dado tristeza el “alejamiento” que la afición lagunera ha tenido con respecto al futbol. Es irrefutable que ya no es lo mismo y que el TSM está seccionado y en ocasiones se asemeja más a una inmensa pasarela por donde deambula la ropa de marca.El futbol es de todos, pero debe estar presente ese raciocinio pasional, ese vivir una vida aparte para alejarnos, aunque sea un ratito, de la vida cotidiana. Entiendo que si el producto no resulta atractivo, el consumidor no encontrará motivo para adquirirlo. Por eso espero que el futbol nunca llegue a estar, como fue concebido (para divertir), en peligro de extinción.