TRIBUNA FUTBOLERA

Francia ante su historia

No hay pasaje histórico que me guste más que la Revolución Francesa. El mundo le debe a los franceses su revolución porque cambió de tajo la humanidad. Los franceses minaron las bases del sistema monárquico y transformaron a su país en la república más ejemplar de todas: el día que la clase burguesa de Francia se hartó de los manejos del Rey, unió fuerzas con la plebe, con los desprotegidos, con los que sufrían injusticias… con el pueblo. Ahí comenzó todo.

De algo estoy convencido: el mundo no tendría mucho de lo positivo que tiene hoy en día si no es por ésta revolución que convulsionó los cimientos políticos, económicos y sociales Europa.

Los franceses dicen orgullosos que su país es la “Tierra de la libertad”, y mucha razón tienen. No es de extrañarse que, tras los atentados del Estado Islámico, toda Europa y el mundo se volcaron con muestras de solidaridad incesantes.

“La Capital del mundo”, dicen algunos. Su democracia, su comida, sus vinos, sus pueblos, su nivel educativo, su capacidad apreciativa… son tantas cosas que hacen de éste país un motivo para que todos sus habitantes se sientan orgullosos de ser franceses.

A muchas sociedades les hace falta sentirse orgullosos de lo que son. Hoy Francia está ante una posibilidad (todavía más) de seguir agigantando su orgullo como nación ejemplar. El contexto es deportivo.

Los de Deschamps han tenido una Euro Copa con altibajos, pero siempre logrando salir airosos. Su juego no es ni por mucho el más atractivo; Alemania les dio un repaso en el primer tiempo, pero tienen a un Griezmann desencadenado. Talento sobra en esa selección, y eso que no está Benzemá. Portugal está y no está. Cristiano Ronaldo es el tapón de la bañera.

Parece que solamente es cuestión de que ese tapón se salga para que el torrente de agua caiga sobre el equipo como un diluvio. Si Francia no ha mostrado aun cosas excepcionales, Portugal mucho menos.

Se agarran al clavo ardiendo de Cristiano. Si Portugal puede ganar el torneo será gracias a su referente. Obvio estará su empuje y sus ganas por cristalizar el sueño, pero lo de en frente es mucho: once portugueses contra 70,000 franceses y toda una nación que los impulsa al grito de “la libertad guiando al pueblo”.Al grito de guerra, Francia le canta al mundo como dice su himno, el más bello de todos: “Contra nosotros la tiranía, el estandarte sangriento se eleva…En armas ciudadanos, formen su batallón ¡Marchen, marchen: que la sangre impura riegue nuestros campos!”