TRIBUNA FUTBOLERA

Final de ensueño

Los brasileños fueron exterminados por los alemanes. Pero el exterminio se realizó en un campo de futbol, y no en uno de concentración. Y sí, el exterminio fue sistemático porque Alemania urdió su juego de manera artesanal; todos los goles de Alemania fueron de gran manufactura y con una estela de calidad para el deleite. Impresionante la frialdad, la paciencia y la templanza de los teutones. No los inmutó ni la descomunal atmósfera de la tribuna. No tuvieron el mínimo asomo de nerviosismo ante el multicampeón del mundo. En su mirada parecía que no existía nada en el planeta que los sacara de su concentración. Brasil terminó pasando por la trituradora.Hubo muchas cosas que rayaron la perfección, exceptuando que a los alemanes les metieron uno. Neuer estaba molesto… porque les metieron un miserable gol. Él lo sabía, que los 7 goles, mas el cero en su portería, era la perfección. Pero no importa: la humillación para Brasil es histórica y la victoria alemana, también. Hemos sido afortunados al ver algo semejante. Pasarán décadas para que algo así ocurra otra vez. Ésta vez Brasil no tuvo ayudas de ningún tipo: gran actuación de Marco Rodríguez, aunque los alemanes hicieron que su trabajo no tuviera mucha ciencia. No hay pretexto ni excusa alguna para Brasil. Nada. Mucho menos la ausencia de Neymar. El martes, Brasil se accidentó contra su realidad.No sé si Alemania vaya a ganar el Mundial, pero si no lo hace, deberán sentirse satisfechos con lo que le hicieron a Brasil, en un Mundial, y en su país. Sobran los calificativos para semejante bestialidad. Con el 0 – 3, ya me parecía mucha crueldad para quien los invitó a su fiesta. Pero 7… y debieron ser 8. Por lo menos no fue en la final. Duele menos perder así en la antesala que en la mismísima final… y en Maracaná. Alemania ya se había visto bien en lo que había transcurrido del torneo, pero terminó por explotar cuando todos los reflectores del mundo estuvieron sobre ellos. Eso es futbol: siempre fueron por más y nunca escatimaron en actitud ni en pasión. Y Argentina llega a su partido soñado tras tumbar a uno de los favoritos, al otro que se consideraba campeonable. Sí, porque si el primer favorito (por méritos futbolísticos y desempeño) era Alemania, el otro era Holanda. Argentina llega con mucho menos potencial y embalaje que Alemania, pero llega con Messi, que estará ante el partido de su vida. No se puede dar por descartado que pudiera hacer una magnificencia. Nos espera una final soñada. Qué gane el mejor.