TRIBUNA FUTBOLERA

Felicidades. Ahora, la Liga

Irremediablemente el Club Santos se siente aliviado y se encuentra de plácemes tras haber conquistado la Copa MX. Una alegría más justificada por ser la obtención de un título que por la implicancia y profundidad del evento en sí. La Copa MX es un torneo creado recientemente con la intención de recuperar esa bonita competición de antaño y tradición de nuestro futbol. De incluir aquellos equipos del sub mundo del futbol mexicano. Pero eso se perdió hace ya muchos años. Lo de hoy es un torneo que incomoda, molesta y le estorba a los entrenadores. Obvio es que si llegan a la final y la ganan (como fue el martes en el TSM), terminarán acogiendo el evento como si de algo magnánimo se tratara.El partido fue mal jugado en la mayoría del tiempo. Comprensible es que las condiciones del clima y del campo contribuyeran a ello. Pero en muchos partidos donde las condiciones han sido óptimas, el Santos ha dejado mucho, bastante, qué desear. Emoción la hubo en el partido del martes. Los goles fueron bonitos y ciertamente artísticos, pero a la tribuna, y al santista en general, le terminó resultando una irritante que Caixinha se conformara y pecara de confiado cuando tuvo el marcador a su favor. El Puebla metió sustos dignos para el soponcio. Santos se las vio negras y en su propio campo estuvieron a punto de dejarle con la miel en los labios.La obtención de la Copa MX debe generar alegría, pero tampoco hay que sentir que se ha obtenido una gloria imperecedera. Tienen más tradición y añejamiento algunas ligas locales de veteranos de la Laguna que la Copa MX. Por eso, como decía la “Chilindrina”: “No nos hágamos tarugos”. Lo importante, trascendente, es la Liga MX. El viernes se aproxima la prueba que dictaminará si el Santos tiene hechuras o no. Queda para el recuerdo el marco y el entorno de la final ante Puebla: lluvia, frío, noche de fantasmas y contexto dramático. Heroísmo en muchos sentidos, pero complicado a final de cuentas por el propio Caixinha. Lo entiendo. Los entrenadores son hijos de resultados y en determinado momento buscan amarrarlo. Cueste lo que cueste. Y vaya que por poco le cuesta mucho.Mal haría, quien sea, en conformarse por la obtención de la Copa. Si Santos no accede a la liguilla, será un fracaso abismal que ni el “título” del martes podrá eclipsar. Santos se diseñó para aspirar a lo más alto, y lo del martes no es lo más alto. Eso está dentro de lo terrenal. Viene Pachuca al TSM. Esperemos que el Santos regale otra alegría a su afición.