TRIBUNA FUTBOLERA

Esperanza contra trituradora

Argentina va a tener a 50,000 compatriotas dentro del Maracaná, más otros cincuenta mil esparcidos por todo Río de Janeiro. Una avalancha visitante nunca antes vista. Los aeropuertos de Buenos Aires se han colapsado, las carreteras igual y, seguramente, si gana Argentina, Río de Janeiro se vendrá abajo. Ese es el tamaño de la pasión y la esperanza que tiene Argentina por su selección. Ese equipo mide hoy más que todo un país. El asunto está en que el nivel de juego de Argentina no es equiparable al nivel de apoyo que tiene. Futbolísticamente mejoraron sobre sí mismos ante Holanda, pero siguen sin tener un repertorio importante de calidad en su juego.Argentina llega a su partido soñado tras tumbar a uno de los favoritos, al otro que se consideraba campeonable. Sí, porque si el primer favorito (por méritos futbolísticos y desempeño) era Alemania, el otro era Holanda. Argentina llega con mucho menos potencial y embalaje que Alemania, pero llega con Messi, que estará ante el partido de su vida. No se puede dar por descartado que pudiera hacer una magnificencia. A eso se agarra Argentina y a tener un juego de contención perfecto desde el primer minuto. Creo que saben con claridad que no son, actualmente, superiores en muchos sentidos a su rival de hoy. No sé si Alemania vaya a ganar el Mundial, pero si no lo hace, deberán sentirse satisfechos con lo que le hicieron a Brasil, en un Mundial, y en su país. Sobran los calificativos para semejante bestialidad. Con el 0 – 3, ya me parecía mucha crueldad para quien los invitó a su fiesta. Pero 7... Por lo menos no fue en la final. Duele menos perder así en la antesala que en la mismísima final. Alemania ya se había visto bien en lo que había transcurrido del torneo, pero terminó por explotar cuando todos los reflectores del mundo estuvieron sobre ellos. Eso es futbol: siempre fueron por más y nunca escatimaron en actitud ni en pasión. No tuvieron el mínimo asomo de nerviosismo. En su mirada parecía que no existía nada en el planeta que los sacara de su concentración. Brasil terminó pasando por la trituradora. Pero Alemania quiere, y debe, coronar ese fantástico trabajo que lograron en pocos años: crecieron enormidades y nos demostraron a todos que su raza se sabe regenerar y levantarse hasta de las cenizas para ponernos la muestra. Lo justo sería que los alemanes ganaran el Mundial, pero el futbol no entiende de eso y sabe hacer travesuras extrañas e imprevisibles; dinámica de lo impensado, arte del desparpajo.