TRIBUNA FUTBOLERA

España y Argentina

Hemos vivido una avalancha de futbol. Se agradece. Hemos podido disfrutar de un mes cargado de emociones de todo tipo. Me quedo con dos: la eliminación de España y la derrota de Argentina.

Lo de España es oficial: el fin de un ciclo dorado donde la historia del futbol español cambio de tajo. Inolvidable será aquel triplete de Eurocopa, Mundial y Eurocopa. Eterno, como eterno fue su estilo de juego, trasladado el modelo del Barcelona de Guardiola a la selección, primero de Aragonés y después de Del Bosque.

La señal que indicó que nada volvería a ser lo mismo fue el batacazo en Brasil 2014 con el 5 - 1 de Holanda.

España se fue a casa con la sensación de que algo se había roto.Para la Eurocopa de Francia se armó, supuestamente, un gran grupo, de mucho talento. Silva, Morata, Aduriz, Alba, Nolito, Busquets, entre otros, encabezados por el artista Iniesta y con la seguridad que otorga Ramos y un espectacular De Gea. Muchos creímos que ahí estaba el brote de eso que mantendría el linaje intacto de España.

Pero no, Italia tumbó toda esperanza de renovación y lo que antes parecía un paisaje esperanzador se convirtió en una maraña de dudas que invita a una reestructuración con el Mundial de Rusia a tan sólo dos años. Iniesta llegará, ya con sus años encima.

Los líderes siguen: Ramos, Piqué, Busquets. Pero ya no serán lo que eran en Sudáfrica 2010. Ya no hay más casillas o Puyol. Estarán Morata, Nolito, Silva… ya no es aquel equipo de ensueño.Y Argentina. En un principio me resultó emotivo el cúmulo de súplicas a Messi para que rectifique su decisión de abandonar la selección. Pero ahora se ha vuelto un asunto de vida o muerte.

Solamente falta que el Papa se lo pida desde el balcón de su habitación en el Vaticano. Volverá, de eso no hay duda: Rusia 2018 es un aliciente por demás motivante. Para mí, Messi es el mejor.

En lo personal me gusta más su juego que el de Cristiano Ronaldo. Es cuestión de gustos. Pero cierto es que cuando la selección argentina ha necesitado al líder, a ese que aparecen cuando todo parece perdido, Leo nunca ha aparecido para levantar la mano y decir: esto lo resuelvo yo. 

Lo de los penales es lo de menos. Una fea forma para decidir a un campeón. De que los tira muy mal es cierto. Los cables se le cruzan al ver la pelota estática y con el marco tan cerca. Leo necesita un panorama más amplio donde la pelota vaya en movimiento y pegada a su pie mientras regatea.

Los panoramas complejos y plagados de defensores es lo suyo, no lo aparentemente sencillo como disparar a 11 pasos. Qué ironía.