TRIBUNA FUTBOLERA

Empezar como acabaron

Todavía queda en la memoria la espectacular liguilla del Santos. Fue un camino sinuoso y bastante complicado para los hombres de Caixinha. Pésimo inicio y las ilusiones desmoronadas. Lo que siguió fue un intento de reacción que se quedó en poco. Así transcurría el torneo para el Santos y su estadio se quedaba sólo, como recinto donde solamente deambulan almas en pena.

Pocos creían, pocos confiaban. La propuesta no gustaba. En el TSM hasta Dios bostezaba.Pero el futbol es cambiante y como en su esencia está lo impensado, el Santos se metió a la liguilla. Alegría para muchos, inimaginable para otros. Pero ahí estaban.

Los de Caixinha empezarían a urdir una serie de partidos que los terminarían catapultando al título. Empezaron con Tigres, desplegado un juego muy táctico, muy paciente, muy mental. La cosa no progresó en el Corona, pero en Monterrey algo hizo efecto: Tigres parecía que no quería y, más preocupante, que no podía.

Pero El Santos en determinado momento se animó, quiso y pudo. Tumbaron a Tigres en el volcán. A partir de ese momento el contexto cambió. Se podía, con sustento, creer.Siguió Chivas, que venía de fulminar a su rival. Mucha confianza y un Marco Fabián inspirado.

La semifinal depararía otro pasaje apasionante para el Santos. De nueva cuenta poco para rescatar en Torreón, pero seguía visitar Guadalajara.

Desde los primeros minutos me percaté de dos cosas: que Chivas estaba como en un trance de impotencia y, que los jugadores del Santos tenían en su juego un aura de convencimiento, serenidad y seguridad. Lo que siguió a continuación fue un despliegue futbolístico pocas veces visto en una semifinal: cátedra del Santos en el campo de las Chivas.

Espectaculares goles y jugadas muy bien elaboradas; el Santos dio uno de los mejores partidos de su historia e hizo pedazos a un Guadalajara que no podía creer lo sucedido.Y así, llegó la final en la cual, al final del torneo regular, nadie su hubiera imaginado que el Santos estaría ahí.

El Querétaro como rival. Santos resolvió la final en su campo: Querétaro pasó por la trituradora y se fue con un 5 – 0 lapidario y definitivo. Santos se fue campeón del TSM con rumbo a Querétaro. Allá se pasó un mal rato y terminó 3 – 0, pero la obra ya estaba terminada días atrás.

El Santos fue merecido campeón. La página dorada está escrita. ¿Qué sigue? Mantenerse. Hay material futbolístico. El próximo torneo hay que empezar como terminaron: siendo los mejores.