TRIBUNA FUTBOLERA

Derrota moral

Decía Caixinha que faltó actitud. En el futbol pueden pasar dos cosas: que un equipo salga con el convencimiento de que es superior a su rival y sepa manejar los mecanismos para entender ese contexto, y otra es que se salga con el convencimiento de que se ganará sin mucho esfuerzo y, tal vez, con facilidad. No pretendo asegurar que al Santos le sucedió lo segundo, pero sí tratar de contextualizar el marco de ésta, para algunos, inesperada derrota. Santos venía con una racha bastante positiva. El empate en Toluca invitó a tener esperanzas de un destino más placentero para el partido ante Atlas. Y es que el equipo del portugués venía elevando su nivel de manera notoria. La derrota del viernes viene a ser un estabilizador para comprender que el proceso de mejora debe continuar porque nunca falta algún cable cruzado (o pelado). Sigue habiendo una desconexión entre el aparato ofensivo del Santos; los que se supone deben meter los goles no lo están haciendo. En esto torneo han hecho acto de presencia hombres como González o Molina. Bien, se supone que están para ayudar en diversas funciones y sus aportaciones en el marcador siempre serán bienvenidas (lo de González en Toluca fue magnífico) pero su función primordial no es la de anotar. Los obligados a hacerlo traen un déficit un tanto considerable: Rentería anda un tanto “yonkeado”. Ya en Toluca dio señales de su mal momento, de su falta de pericia de cara al marco. Pues bien, ante Atlas tuvo otro de esos momentos de claridad que no supo cristalizar.Existen derrotas buenas en el futbol; no todas lo son, pero hay las que sí. Atlas tuvo esa pericia para en el momento preciso saber castigar y controlar a su rival. La jugada de mayor claridad para ellos terminó siendo la que dictaminó el destino del partido y el ascenso de los rojinegros en la tabla. Atlas sí concretó la que tuvo. El Santos, no. Por momentos el Santos trató de atacar con esmero, pero fue más atacar por atacar, sin muchos argumentos convincentes. No sé si la racha positiva que venían cimentando les trajo síntomas acomodaticios para poder darse un respiro en cuanto a imprimir intensidad se refiere. Porque es claro que no hubo la misma intensidad que en partidos anteriores. Toca visitar a León, un feudo inexpugnable que le trae pesadillas a todos los laguneros. El Santos suele regresar bastante maltratado de ahí. Hay que levantar cabeza, invertir en actitud e intensidad y buscar recobrar esa aura que los venía cobijando.