TRIBUNA FUTBOLERA

Daga llamada realidad

Qué bueno que Orozco anotó. Qué bueno que Tavares, también. En el sentido puro es muy positivo que ambos atacantes se hayan hecho presentes. Tavares tiene argumentos: sabe con la pelota, tiene imaginación y ya le vimos el gol. Orozco, salvo su gol, sigue siendo el mismo; necesita extrema claridad para no fallar. Eso sí, la definición fue buena y bonita. Pero más allá de todos estos detalles, la derrota como local le viene como un gancho al hígado al Santos. El progreso venía a cuenta gotas y ayer se cristalizó en retroceso total. El equipo de Caixinha no logra ver la luz al final del túnel. Cada vez se empieza a notar más que no encuentran la receta para encontrar la consistencia.Y es que Querétaro venía, vino y se fue bien. Bastante bien. Por lo visto ayer, Querétaro se ve notó más trabajado. Digamos que el tan trillado “con trabajo” que usan futbolistas y entrenadores, se ve reflejado en el equipo de Ignacio Ambriz. Ayer el visitante se plantó con mucha personalidad y agradables argumentos futbolísticos. Bueno toque, buena circulación y unas individualidades bastante punzantes que le generaron al Santos la mayor cantidad de problemas defensivos que se le han visto en el torneo. El peor partido de Izquierdoz desde que llegó: desatenciones y algunas omisiones. Pésimo al cometer el penal. Pésimo al intentar cortar algunos balones. Él lo sabe.Y así, Santos se metió en un trance del cual parecía no podía salir. Hasta que vino el gol del moreno. Y llegó cuando mejor se veía Querétaro. Suerte para el local. Pobre visitante. Había hecho las cosas bastante bien. No se merecía esa suerte. Sin embargo, se rehicieron, empataron y se pusieron en ventaja. Justicia deportiva y un Santos que parecía colapsar. En el futbol hacen falta los golpes de efecto, esas sacudidas electrizantes que le den a entender a todos los presentes que algo puede cambiar de tajo. Santos no lo tiene. Ni el gol de Orozco le dio eso.Querétaro sí tiene eso… y más. En el torneo se le había visto y ayer lo concretaron de nueva cuenta. Un equipo se ve con embalaje cuando las circunstancias son complejas y de todos depende sacarlas a flote. Realidades contrastantes: Santos, ante la oscuridad, se pierde y se erosiona. Querétaro, ante el mismo panorama, escarbó y encontró petróleo. Oro negro futbolístico que transformó en goles. Merecida la victoria del visitante y merecida la derrota para el Santos. Ahora sí hay alarma. Esta vez el Santos se va herido por una daga llamada realidad.