TRIBUNA FUTBOLERA

Champions, barcelona y santos

El próximo sábado es la final de la Champions League. Promete. Por un lado está el Real Madrid, que vive años de deshidratación del néctar de la copa de Europa. Desde la “séptima”, cuando se le ganó a Juventus en Ámsterdam, no se sentía tal emoción y deseo entre sus aficionados por volver a obtener ese título: la “Décima”, según su muy particular causa. Este Madrid se presenta, tras varios años, por fin con estilo muy marcado: sueltan unos latigazos incontestables que son desplegados por Ronaldo, Bale, Di María, Benzemá y compañía. Basta con preguntarle a Guardiola y a su Bayern de Múnich.
En frente está el Atlético. Simeone ha construido un equipo fantástico. Le ha dado identidad, estilo y, sobre todo, un carácter y un corazón indomable. Creen todos en sí mismos y en sus capacidades. Un equipo que, comparado con los otros semifinalistas (Chelsea, Bayern y Real Madrid) no les llega en presupuesto. No pueden gastar, por ejemplo, 100 millones de euros como el Madrid. Y aún así es finalista con jugadores que se hicieron de alto impacto ahí y no siendo elegidos de otros grandes equipos. Un equipo que ha sabido ser lo que es en el último año con pura garra, humildad y un entrenador que vive el futbol desde la banca como si estuviera jugando.
En otro contexto, ayer el Barcelona presentó a Luis Enrique como nuevo entrenador. Regresa la fórmula de la casa: como sucedió con Cruyff y con Guardiola. Prometió fidelidad al estilo de juego de posesión del balón y ofensivo “evolucionado y mejorado”  y recordó que llega para conseguir títulos “porque nos juzgarán por eso, por ganar títulos pero también por cómo los ganamos”. Tratará de hacer sencillo lo más complicado que tuvo el Barcelona: acompañar esa posesión de balón, con goles. De nada sirvió tener la pelota esta temporada, porque siempre faltaron goles en el momento más importante. Por lo menos el nuevo DT siente la casa y los colores. Está prohibido fallar.
Similar al Barcelona se encuentra el Santos. Digamos que está ante una etapa de reparaciones y ajustes primordiales. Llega el central argentino Izquierdoz, de Lanús. Habrá que verlo en acción con Santos pero, sinceramente, ser más eficiente que los centrales de Santos no es muy complicado. Aldrete aparece en escena también y, sí, es mejor que lo que había. Lo de Vuoso, aun no oficial, no me agrada. Sus mejores bríos ya pasaron y no creo que encuentre una segunda etapa de esplendor aquí.