TRIBUNA FUTBOLERA

Caixinha ratificado

En mi último escrito comenté que siempre he sentido debilidad por los entrenadores que muestran el carácter y pocas veces lo esconden; esos que se presentan en el campo y ante los medios con su naturaleza tal y como es. Caixinha me cae bien.

Estoy seguro que si todos y cada uno de los jugadores se desempeñaran en la cancha a la par del carácter y personalidad de su entrenador, la afición vería el despliegue de un grupo de fieras, y no de un puñado de “guerreros” que ni flechitas disparan a su rival. Pues bien, durante la semana se esperaba con ansia esa rueda de prensa donde todo apuntaba a que el portugués sería cesado. No fue así. Al contrario, fue ratificado.

Estas cosas suelen tener dos pasadizos. Yo, en lo personal, interpreto el hecho como algo que cambió de último momento, de último minuto, por describir el contexto de alguna manera.

Creo que todo estaba armado para que Caixinha dejara de ser el entrenador del Santos, pero el entrenador y su gran capacidad explicativa y argumentativa terminaron por convencer a la cúpula para que no lo despidieran. Interesante. Seguramente Caixinha le hizo ver a sus jefes que la cosa podrá mejorar, que él no es el culpable de todo el asunto y que se siente capaz de sacar a flote el barco.

Por eso tuvieron que anunciar que se quedaba. Como ya habían armado todo para el otro cause, por eso tuvieron que salir a ratificarlo.Curioso: salir a anunciar que un DT continúa. Mejor no anunciar nada desde un principio.

Que se quede y ya. Hay quienes comentan que Caixinha debe irse, otros que él no es el problema, que no tiene la culpa de tener jugadores tan poco eficientes (algunos de ellos) y que tampoco es culpable de lo que hacen los árbitros… (buena salida para camuflajear el pésimo nivel futbolístico del Santos)… Y es que los futbolistas son muy acomodaticios.

Cuando estas cosas pasan no hay otra explicación: se ponen chípiles y berrinchudos, se escudan en una coraza cuando ya no les gustaron los señalamientos de su entrenador, prefieren no dar el 100% porque el que les exige se puso estricto.Obvio: son poco profesionales. Imaginen a un empleado que empieza a bajar su rendimiento porque el supervisor le exige que mejore y le señala sus errores.

La diferencia es que al empleado lo van a despedir y no al supervisor. Pero en el futbol es al revés, donde el primero que es decapitado es el DT y el jugador se queda recostado en su acomodaticia vida “profesional”. Caixinha no tiene toda la culpa.