TRIBUNA FUTBOLERA

Bálsamo en tiempos complejos

Cuando el Atlas se quedó con 10, el Santos se adueñó de las acciones, controló la pelota, los tiempos, el ritmo y tuvo al local metido en su área. El marcador estaba una a uno y el Santos, sabiendo de la inferioridad numérica de su rival, los mandó al fondo.

Se replegó el local. Pero eso solamente duró hasta que los de Zubeldía se pusieron en ventaja; una vez que se puso el 1 – 2 en el marcador, la estrategia fue ser precavidos y poco a poco irse replegando. Mi pregunta es ¿por qué no siguieron jugando como lo estaban haciendo? ¿por qué permitir que tu rival vuelva a tener la iniciativa solamente por el hecho de ya ir ganando? Al Santos le pudo costar el empate.

¿No se supone que el Santos está diseñado para nunca tener actitudes conformistas en el campo?En verdad creo que el Santos mereció el triunfo, pero a veces desespera lo que dejan de hacer cuando están jugando bien.

El conformismo siempre será enemigo del buen juego. Qué bueno que terminaron ganando, pero estaban contra diez y los últimos 10 minutos fueron los que vieron emerger al Atlas con todo y su inferioridad. Y todo porque El Santos se sintió aliviado con el 1 – 2. Durante todo el partido se vio cierta paridad de condiciones.

Me gustó la actitud del Santos desde un principio, buscando taladrar por donde se podía. Otra vez queda claro que Bravo, con su juego, le hace honor a su apodo; es bastante escurridizo y muy difícil de atrapar por los defensores.Bello gol de Bravo. Esos no los mete Orozco, dicho sea de paso. González ya juega todo el partido con cara de angustia.

Pobre, ya ni aunque quiera ponerle “ganas” le salen las cosas. Todo se paga, y él despreció al equipo que le paga (con las actitudes que ya todos conocemos). La producción de la televisora se quejó mucho del silbante.

A mí no me pareció que influyera en el marcador. Muchas lágrimas por el infantil penal de Márquez a Bravo: obviamente fue penal. La supuesta experiencia de Márquez no le iluminó el cerebro para entender que un brazo estirado que toca la espalda del delantero, a manera de empujón, es penalti. 

Para el Santos sigue una semana un poco tranquila. La victoria reactiva esperanzas. Viene Pachuca, un rival nada sencillo. Pero se juega en casa, donde el equipo ya demostró que (cuando quiere) logra dar espectáculo y sabe aumentar sus revoluciones.

El más reciente partido en casa fue ante Galaxy, donde el banquete terminó siendo suculento. Esperemos que se repita algo así el próximo viernes.