TRIBUNA FUTBOLERA

Alimentar la ilusión

Estamos a muy poco de arrancar un nuevo torneo, donde el Santos se estrenará como campeón de la competición. Un campeonato urdido (aunque haya quien difiera) desde la liguilla pasada. Porque fue hasta en la liguilla cuando el Santos comenzó a elaborar bien su futbol y a construir un sistema que, hasta antes de la liguilla, parecía no existir.

Pero ya no hablemos del pasado, hablemos del presente, donde los de Caixinha deberán iniciar como terminaron: siendo los mejores. Lo más difícil es mantenerse, lo más complicado es seguir por el mismo rumbo cosechando éxitos.

El inicio debe ser convincente, con un Santos que vaya a por todas contra el León en el TSM. Y es aquí donde debe surgir de inmediato la comunión con la afición. El pasado torneo finalizó con una afición entregada ante el título inminente. Pero fue por eso: porque ya veían al Santos campeón tras el 5 – 0 de la ida ante Querétaro. No quiero ser cruel, pero si hubo comunión fue por eso.

Ya cuando la cosa pinta bien, no es necesario hacer tanta faramalla y ni solicitar apoyo, pues éste viene en como avalancha por sí sólo. Que se vea la verdadera afición, la de siempre y no los de a veces que sólo hacen acto de presencia cuando hay semifinales o final.

Que se note que la comunión que se generó tras la final pasada sea una realidad latente y presente. Duradera. Santos lo tiene todo para seguir cosechando alegrías para su gente.

El uniforme es hermoso (se retoma aquel verde de antaño), el equipo sigue siendo el mismo y hay refuerzo que promete, los precios son accesibles para el TSM, la prensa trae cierta ilusión… Es decir, no falta nada para que el inicio se prometedor. Un equipo que inicie con todo y no con calma ni precauciones.

Nunca está por de más una alegría placentera desde el inicio. Se puede lograr, se debe exigir. Porque el que juega es el campeón, ni más ni menos.Si el Santos fue capaz de tumbar a Tigres, humillar a Chivas y pulverizar al Querétaro, ¿por qué no habría de regalar de inicio una gran satisfacción a su afición en su propio campo? Se vale exigirlo.

El tamaño de la ilusión, al igual que el de la encomienda para el Santos, es muy grande. A veces la ilusión puede ser abrumadora, pero para ello existen los mecanismos mentales para saberlo digerir y encaminar. Estamos a una semana de que inicie una nueva aventura.

Esperemos que sea tan gloriosa como la pasada.