TRIBUNA FUTBOLERA

Adiós, Mundial. Hola, Apertura

Se nos fue el Mundial. Lo despedimos como quien parado en el andén ondea el pañuelo diciendo adiós a quien se va de largo viaje. Vendrá ahora la larga espera donde estaremos ansiosos por la llegada de Rusia 2018; otro nivel. Nada que ver con Brasil. País de primer mundo, súper potencia económica y energética con uno de los paisajes (por donde se mire) más preciosos del planeta. Ahí no deberá haber queja alguna: ni de protestas, ni contratiempos con las obras, ni desigualdad social, ni clima húmedo y tropical rayando en lo selvático. Nada de eso. Viviremos en directo el magno evento en la tierra donde se catapultó el socialismo. Cuna de los zares, de Vladimir Lenin y León Trotsky. Un sueño.Y se nos fue el Mundial con una final buena, no excelente, sólo buena. Reñida, a cara de perro. Por lucha valió la pena, pero por futbol no tanto. Cualquiera pudo ganar, pero Alemania pegó en el momento culminante y Argentina se quedó en una lucha aguerrida. Merecido campeón del mundo y merecido sub campeón. Alemania se lo ganó y a Messi le regalaron el balón de oro. Simple consuelo. Así se las gasta la FIFA. ¿Y Robben, James, Kroos?... Pues bien, es lo que hay. Inolvidable para México. Siempre los partidos de futbol se juegan una vez, pero en el sentido poético se seguirán jugando siempre, porque son eternos: “No era penal”. Ese Holanda – México, ya es eterno. Al igual que la masacre que los alemanes le propinaron a Brasil. Eso fue, para mí, el suceso más trascendente del torneo.Y bueno, de Alemania, Holanda, Colombia, Francia… pasamos a Puebla, Indios, Toluca, Veracruz… Salir del metro de París para entrar al metro del DF. Odiosa la comparación, pero hay diferencias. No menosprecio a nuestro torneo y futbol, porque, dicho sea de paso, nos sabe brindar partidos fantásticos. Pero es irrefutable que estaremos dando un brinco abismal de contexto. En el fondo me da gusto porque adoro el ambiente futbolero del fin de semana en nuestro país. Ya se extrañaba.Este fin de semana, todos los que amamos el futbol, volveremos a celebrar nuestra comunión nacional. Se nos fue el Mundial, pero vuelve lo nacional. No es extraño que a la salida de nuestros templos no abandonemos nuestra devoción. Ahí estaremos otra vez. El torneo mexicano nunca decepciona; por nivel, por paridad, por igualdad de condiciones para muchos. Si la vida en sí misma es un juego, el futbol es un juego que acaba transformándose en un modo de vida. Bienvenido, Apertura 2014.