Tribuna futbolera

Otra vez noqueados en León…

En la vida hay cosas que no cambian: el juego bonito del León y su estilo inexpugnable. Ellos no cambian la fórmula. Habrá ocasiones en las cuáles no carburen sus futbolistas, pero el modelo no cambia, no se modifica. Al contrario, se expande. Y ayer en el Estadio León se vio una de esas lecciones futbolísticas que se deben guardar para ser estudiadas por los entrenadores. A León no se le olvida jugar bien y bonito. Aunque esas flores que los de Guanajuato cultivaron fueron, en mucha medida, con la colaboración del rival. El Santos no existió por momentos. De inmediato debo resaltar (para mal) a Lacerda. Es, para mí, uno de los peores defensores del futbol mexicano.
Y es que Lacerda no tiene gracia para nada: ni para defender ni para ofender. Pobre intento de lateral izquierdo. Hizo agua y el León lo taladró cada vez que quiso. Tengo concebidos a los uruguayos como futbolistas provenientes de una raza de garra. Pues bien, Lacerda es el uruguayo con menos garra que existe. Es la deshonra del genoma defensivo de los charrúas. Claro es también que el León sabe con la pelota. Y sabe, obvio, más que el Santos. Siempre fue dinámico y manejó las acciones como le vino en gana. Santos tiene talento y es dinámico, pero sólo con chispazos inspiradores que ayer nunca surgieron. No tiene, por ejemplo, el vértigo que sí tiene el León.
Cuando parecía que el Santos se sacaba de encima los nubarrones, el León se le vino como ciclón, como huracán, como tormenta perfecta. Pero así como es de cambiante el clima: cambió. Y Santos salió en el segundo tiempo como el granizo: cayendo por todos lados y por todas partes. Se le fue encima al León y le generó problemas muy serios al local. Hizo sufrir al portero local y lo obligó a exigirse. Así de radical fue el cambio del Santos. De que saben, saben. Pero lástima que al equipo de Caixinha necesitan lastimarle el orgullo y casi trapear con ellos para que saquen el orgullo y el amor propio.
Aparecieron Cejas y Peralta con goles, pero la imagen, la actitud y los errores de la primera parte eran una carga bastante pesada. La reacción se valora y se gradece porque hicieron de este un partidazo, pero las desatenciones y los errores de omisión se pagan caro. Santos se va noqueado, otra vez, de Guanajuato. Ya es tiempo que Caixinha tome medidas serias con los ineficientes. Espero que no se haga de la vista gorda por compromisos con algunos jugadores de pasaporte caro. La goleada de ayer se tiene que pagar con creces. La penitencia es dura.