Tribuna futbolera

Es un sube y baja

Cuando parecía que el Santos y el futbol se reconciliaban, la cosa se volvió a poner fea. A veces pareciera un matrimonio por conveniencia; “tú estás bien, yo estoy bien, la afición está contenta”. Pero luego el Santos medio juega bien y no tiene suerte. Después juega mal pero tiene un poquito de fortuna de su lado. Otras veces Caixinha le mete mucho la mano (no digo que con mala intención) y medio se desbarata el sistema. Es un contexto de cierta incertidumbre para el aficionado que no termina por convencerse ni de lo bueno, ni de lo malo. Ante Atlas, por oportunidad creadas, se habría podido, pero no se pudo. Al final lo que pesa son los cero puntos en casa y el volver a caer en la tabla de posiciones.
Lo de Santos es curioso. A veces uno no sabe si el equipo se anima o no se anima, si se atreve o no se atreve, si pega o no pega… y bueno, en lo que se decide (el Santos) nos tiene con el bostezo en la boca o con el rosario en la mano. Pero una vez que toma la decisión más atrevida (atacar), termina siendo un verdugo sin piedad. Santos es como una persona somnolienta que cuando escucha el sonido de su despertador por las mañanas se levanta, lo apaga para que deje de sonar y se echa a dormir un ratito más, pero luego, cuando se da cuenta que ya es tarde, abre los ojos por completo y de un brinco se levanta de su somnolencia para pegar con puño de hierro. El viernes intentó pegar, pero no pudo.
El futbol da glorias, pero también las quita. Este deporte suele ser incontrolable y modificar en segundos todos los análisis y pronósticos. Cada minuto cuenta y vale por igual. Nada está definido hasta que el cronómetro se detenga. Este juego no es una lotería, aunque en algunas ocasiones termina siendo despiadado con quien parpadea. Santos parpadeó varias veces y ahí el Atlas lo castigó. Los locales empiezan a verse con muchas ganas, pero cuando abren la llave de las “ganas”, parece que cierran la de las ideas y la concentración.
Cierto es también que el equipo estuvo muy huérfano (aquí no hay novedad) en media cancha. El Atlas, que no es lo mejor del futbol mexicano a la hora de construir y fabricar juego, lo puedo fabricar y tuvo la posesión muy marcada por lapsos. No considero a Caixinha un ignorante del juego y de los sistemas, pero debe de entender que en la media es donde surge el juego; el viernes no la tuvo su equipo, la media. Por eso el Atlas supo, pudo y lo logró. Por eso Los de Guadalajara respiran un poquito en su lucha por no descender. Para Santos se vuelve a nublar el panorama. Lástima, apenas que había salido el sol.