Tribuna futbolera

Tienen su décima

Para la estética del futbol terminó siendo una final para el olvido. Pero acaba siendo, a la vez, una final  eterna por dos factores: Por un lado el Real Madrid que tras 12 años de sequía brutal terminó consiguiendo la ansiada décima. La obtención de esta Champions es equivalente a aquella séptima que logró en Ámsterdam ante Juventus en el 97, tras una espera de 32 años, desde los tiempos de Di Stéfano. Por eso la de ayer es tan cotizada y tan invalorable. Merecido campeón, merecidas celebraciones a lo largo y ancho del mundo por la inmensa cantidad de madridistas que existen.
Y fue con bastante sufrimiento, porque el Atlético estuvo a 2 minutos de ser campeón de Europa, hasta que vino la luz con el golazo de Ramos. No fue Ronaldo, Benzemá, ni algún otro estelar. No, el salvador de todos los merengues fue Sergio Ramos. Su cabezazo resucitó al Madrid. No le quito merito a Bale, pues abrió el panorama con la ventaja que trajo su gol, pero Ramos es el héroe. Y el otro factor que acaba siendo eterno: el Atlético y el Cholo con su ejército imbatible que terminó desmoronándose de manera triste y grotesca. Una final que casi no tuvo calidad, pero sí enormes cantidades de momentos de euforia, sobre todo para el Madrid. El segundo lugar, a estos niveles, casi nunca se recuerda, pero este Atlético de Madrid será inolvidable.
El equipo de Diego Simeone no se quedó con las manos vacías en la temporada. Es campeón de Liga, aunque no hay como la Champions. La garra y el corazón fueron la basa fundamental y el pilar que los llevó a lo más alto, pero tras esa filosofía del “partido a partido”, al final no les alcanzaron las fuerzas: conmovedora la imagen de Juanfran en una sola pierna, aun tratando de hacer algo por su equipo. Pero no, el Atleti, tras recibir el empate, se fue empequeñeciendo, se esfumó. Es cuando el Madrid apareció y, siendo muy fiel a su estilo de este año, fulminó con arreones a su rival. Dicen que la gloria nunca se disfruta tanto si no hay sufrimiento.
Para el Madrid sí valió la pena tanto sufrir. No podían fallar, y no lo hicieron. Estaba más presionado el Real Madrid, porque el Atlético llegó con el título de Liga en las vitrinas. El Madrid sólo llegaba con la poco valiosa Copa del Rey. Es merecido el título porque el Madrid demostró al final que quería y que podía. El Atlético acabó infelizmente replegado en su área. Se terminaron suicidando. Felicidades a mi hermano Gerardo que festejó a lo grande.