Tribuna futbolera

Voló un ave fénix verde

Al Santos es muy sencillo hacerle daño, demasiado fácil. Casi cualquier tipo de ataque, aunque no sea muy orquestado ni muy articulado, le genera brutales complicaciones a la línea defensiva. Santos no defiende bien por ningún lado; tal vez Oswaldo sea lo único destacable en zona defensiva. Él sí evita goles de los rivales. La defensa, no. Y es que si el viento sopla fuerte al Santos le caen goles, si tiembla poquito en el Azteca, le meten goles, si pasa una mosca, le meten goles, si alguien grita en la tribuna, le meten goles. Perdón por las metáforas ridículas, pero hasta ese nivel se ha rebajado la defensa lagunera.
Otro detalle, el América no hizo nada extraordinario en la primera mitad. Los dos primeros goles vienen precedidos de jugadas no tan trabajadas. Por supuesto que hay colaboración de la zaga de gelatina del Santos, pero con muy poco se tambalean. Ir 2 a 0 en el azteca en 15 minutos era ya de por sí lapidario; subir el Everest con 2 tanques de oxígeno menos es suicida. Pero así como un camaleón cambia tanto de tonalidad cuando se siente amenazado, el Santos lo hizo igual y le regaló a su afición uno de esos tesoros futbolísticos invaluables.
Santos es un equipo defendiendo y es otro atacando. De los de abajo todo mundo duda, pero de los de arriba todos se espantan al verlos devastar defensivas rivales, por lo que saben hacer y lo que son capaces de construir. Santos sabe resucitar cuando está en la lona. Gran reacción, pero hace presencia la pregunta obligada: ¿por qué tienen qué reaccionar hasta que primero trapearon con ellos? Brutal el renacer del Santos; el equipo de Caixinha se salió del ataúd en el que estaba metido al final del primer tiempo. Se salió de la tumba y anduvo como ave fénix que voló por todo lo alto del Azteca.
Esas son remontadas con palabras mayúsculas. Partidos como el de ayer se deben saber valorar, disfrutar y reconocer en todos lados. Santos da un golpe sobre la mesa y deja en claro que está vivo, muy vivo. El triunfo de ayer le devuelve la sonrisa a toda la Comarca Lagunera y sepulta aspiraciones americanistas próximas. Levantarse de marcadores adversos con frecuencia no es algo que esté registrado en la historia del Santos. Lo más cercano es aquella remontada ante Tigres en el TSM, pero hacerlo al América y en el Azteca es algo fuera de lo común. Como degustador del buen futbol terminé con una sonrisa. Muchas felicidades a todos los santistas y al club. Gracias por el partidazo de ayer.