Tribuna futbolera

Tanto para nada

Ayer se acabó el sueño de la Libertadores. De fea manera, de un modo sin tanto chiste. Sí, el futbol también sabe ser cruel. Se suponía que, en el papel, Santos era mejor equipo que Lanús; con mejor plantel (obvio) con mejor juego, mejores individualidades y mejor sistema colectivo. Pero luego esas percepciones, que muchos teníamos, se fueron esfumando conforme avanzaron los minutos en el TSM. En pocas palabras: Santos no supo jugar esta eliminatoria y el Lanús, sí. La ida se vio marcada por un Santos que se sabía superior a su rival, pero en el campo se vio dubitativo a la hora de presionar al local. En el fondo siento que ahí llevó la penitencia: se empequeñeció en Argentina.
Para la vuelta el destino aún no estaba dictaminado. Pero ni el TSM rebosante ni las “ganas” por salir adelante, remontar y ponerle empeño, sirvieron. Lanús se vio con más oficio, con más certezas y mejor embalaje. El Santos, por contraparte, se vio con poco oficio, con mucha incertidumbre y con poco carburante a la hora de proponer futbol de verdad, futbol en serio. A mí nadie me quitará del cerebro la idea que Santos es mejor equipo, en todos los sentidos, que el Lanús. Nadie. Pero en dos partidos no supieron encontrar (Caixinha) la metodología para superarlos. Porque en los dos partidos el equipo argentino fue mejor, más inteligente y más incisivo. Hasta parecía nuevos los del Santos… bueno, eran nuevos (este plantel) en la Libertadores.
Cero inspiración, cero creatividad, cero ideas, cero intensidad con sentido, cero inteligencia. Para los argentinos venir a jugar a México es lo máximo, donde su Dios Maradona ganó un Mundial y se vieron como el centro de la escena mundial. Era lógico que viniera a dejarse el alma a nuestro país. Por cierto: que vendan a Cejas. No sirve, no aporta, no beneficia, no se significa, no contribuye para nada en lo absoluto para el Club Santos Laguna. Véndalo, es un jugador del montón. Mejor contraten a algún chico callejero de Torreón, Gómez o Lerdo. Con 5 mil pesos quincenales sería feliz.
Lanús pulverizó esos sueños de remontada y esos ideales de proezas que el Santos había cimentado en la Liga MX. El rival fue más inteligente y el Santos nunca, en 180 minutos, pareció demostrar que entendía lo que se estaba jugando. Así es el futbol que sabe ser cruel y mandar por los aires toda previsión anticipada. El Santos se queda sin premio en un torneo añorado desde hacía ya mucho tiempo. Aún queda la Liga MX por delante. No hay otro consuelo.