Tribuna futbolera

Preparando la nueva aventura

Pedro Caixinha se queda. En el tiempo que tiene en Santos se ha encargado de ponerle pasión a su trabajo y de transmitir a sus jugadores una idea que él defiende. Es muy importante que el jugador entienda lo que su entrenador pretende, que asimile la idea, que sepa los conceptos que a la postre se reflejarán (se supone) en el campo. El futbolista nota cuando el DT no tiene confianza en sí mismo. Es obvio que en ocasiones Caixinha modificó sobre la marcha de los partidos y falló, pero también es claro que conforme se fue compenetrando con el equipo y, sobre todo, con la afición, se fue ganando la confianza de la sus dirigidos y de la gente.
Es sincero y sabe reconocer cuando hay errores. En ese sentido ha lanzado mensajes directos a los jugadores cuando sintió que no dieron lo que pueden dar. El único defecto que tiene, según mi apreciación, es que tiene una mezcla de materiales en la cabeza que de repente hacen combustión y es cuando el Dr. Jekyll se transforma de Mr. Hyde. Pero así es Pedro. Por lo menos transmite algo desde la banca, puesto que otros que han estado en la banca parecían seres inexpresivos: Galindo, por ejemplo. Lo que se avecina es, para empezar, una serie de rumores de lo que podría ser el Santos del próximo torneo. Se fue Peralta y llegó buen dinero. Pero ojo: el hecho de que haya “mucho” dinero por la venta, no significa que esa ganancia se vaya a invertir en su totalidad para traer refuerzos.
Hoy en día el Santos ya no puede succionar dinero de Grupo Modelo, y por lo tanto hay que tener, sí o sí, reservas económicas. El dolor que la afición tiene por la partida de Oribe deberá pasar, como pasó la tristeza que se generó tras la salida de otros entrañables jugadores. Orlegi demostró que se puede vivir sin el respaldo de una gigantesca empresa, pues mantuvieron un equipo competitivo y que regló muchas emociones en este torneo; Santos siempre fue de menos a más y eso se debe reconocer. Aunque hay aspectos en los que se debe poner extrema atención. Sobre todo en la defensa.
Cambiando de tema: el Atlético de Madrid es campeón de España. No cualquiera se corona en el Camp Nou y le arrebata el título al Barcelona. Un equipo que cree ciegamente en el caudillo que tienen en la banca. Un equipo militarizado que se mueve para donde gira la cabeza de Diego Simeone. Merecido el campeonato. El próximo sábado podrían llenarse aún más de gloria en Lisboa. Aquí no entran los colores, porque hay que reconocer lo que el Atlético ha logrado.