Tribuna futbolera

Pasión, estilo, precios “competitivos”

La pasión genera un sinfín de emociones e invita al compromiso, solidaridad, alegría, euforia. Es el motor de todo proyecto que pretende el éxito. Cuesta trabajo asimilar que en el futbol profesional la pasión por jugar se vaya diluyendo de algún futbolista. Les pagan por divertirse. Por, como lo hacen todos los niños: jugar. La diferencia es que a los niños no se les gratifica con un valor monetario y a los futbolistas, sí. Ayer el Santos inició intenso, pero no pasional. Contra Jaguares hubo una lucha que se iba incrementando y después disminuyendo. Esa fue la tónica. Genero todo éste contexto porque yo le veo poca pasión a los jugadores del Santos. Salvo Oswaldo (que sigue disfrutando como un niño) y Rentería o Quintero, no veo a un equipo apasionado que juegue en cada partido a dar “el extra”. Juegan porque es su obligación, pero no se ve implícita la pasión por lo que hacen. Pero eso sí, los miles de pesos siguen llegando a las cuentas bancarias. Caixinha es apasionado. La directiva, también. Pero dependen de que los uniformados metan la pelota en la portería. Si la pelota no entra, todo se viene abajo, por más que cuenten con el mejor cuerpo técnico y directivo. Me considero un creyente del estilo y del romanticismo en el futbol, de defender una causa más por pasión que por obligación. De jugar para agradar al público. La afición es soberana y si el TSM está (regularmente) como funeral, es porque no ven pasión y por eso cada vez asisten menos. Qué bueno por el presidente Irarragorri que aclaró lo de los “mismos precios competitivos” en el TSM. A veces la gente se hace otras ideas y es necesario hacerlos entender. Seguramente a mucha afición le quedó claro, pero lo que no le queda claro a Orlegi es que su Santos no levanta pasiones por su manera de jugar… y no por los precios del estadio.La personalidad de un equipo se ve reflejada en sus tribunas. Creo que eso lo dice todo. El Santos es, hoy en día, un equipo vacío. Como su estadio. Vuoso, Dolmo, Borgetti, Caniza, Pony, Apud, Muñoz, Adomaitis… pasión y entrega total que contagiaba a la afición. De los que juegan ahora, ninguno es comparable con estos gigantes de otras épocas. Ninguno. Por momentos se ve esfuerzo, pero sin mucho sentido y convencimiento. Como esforzarse por esforzarse. Correr por correr. Ya parece tarde para enderezar el rumbo. Viene Pumas en un partido “AAA”, aunque por nivel no lo valga. Por lo menos, hay que ganar en casa.