Tribuna futbolera

Hoy es un buen día

Hoy es uno de esos días en los que parece que todo saldrá de maravilla: vacaciones, gente que viene de fuera, gran promoción por parte de la directiva, domingo, día para pasarlo en familia (y por qué no en el TSM), día para disfrutar de algo bueno (en este caso el Santos), para emocionarse. En fin, para tantas cosas. Mañana los chicos ya no van a la escuela. Los mayores (los que tienen vacaciones) se podrán embriagar sin complejos. Sí, hoy es uno de esos días para que pase algo bueno. El contexto es propicio y el entorno se presta. Santos está a nada de calificar y su paso está cimentado en pasos sólidos y ciertamente convincentes.
Por fin. Santos tiene una forma de ser muy marcada en los partidos. Hasta que, después de muchísimo tiempo, se percibe y se refleja que van (ahora sí) a ganar siempre en cualquier campo. Lo escribí en mi artículo anterior; Santos es como un tsunami que se ve venir a lo lejos, y una vez que ha llegado, lo único que resta es esperar la devastación para su rival en turno. Pero me quedo tranquilo, porque el vértigo y la vorágine que el Santos está mostrando se nota muy bien cimentado. Es un equipo que en cuanto se siente agredido saca las uñas. Aunque sigue habiendo un factor que tiene algunos cabos sueltos: parece que los jugadores sienten que los partidos empiezan al minuto 30, o 40, o hasta el segundo tiempo, que es cuando espabilan.
Eso es desperdiciar minutos. Pero bueno, tal vez así les gusta o es parte del plan para generar un contexto de dramatismo. ¿Y si jugaran también el primer tiempo de los partidos como juegan el segundo? Tal vez les iría, como coloquialmente se dice, “más mejor”. Me gusta el progreso que está teniendo Rentería: cada vez se le ve más convencido de lo que hace y cada vez más se nota compenetrado con sus compañeros de ofensiva. Se tardó una eternidad en carburar en este equipo, pero ya nos está demostrando que existe. Ese aparato ofensivo me agrada: Peralta, Orozco, Rentería y Peralta.
Santos y su nueva forma de ser están convenciendo a la afición de que vale la pena asistir al estadio para apoyarlos. Además son ya los días santos y el calor ya empieza a asomarse de manera importante. Está también la Libertadores, donde lo apasionante se avecina ya. El horizonte parece un tanto alentador. Estamos ante días felices. Tengo muchos amigos santistas y todos tienen esa sonrisa de satisfacción que hace mucho tiempo no les veía. El Santos está logrando eso. Hay que seguir mejorando. Aun pueden dar más.