Tribuna futbolera

Ganan, divierten y emocionan

Radical el cambio que en semanas ha sufrido el Santos. Para bien. Hace algunas jornadas, tras el partido ante Puebla en el TSM, uno de los fragmentos de mi artículo estaba integrado así: “es hora de que el aficionado santista que asiste al TSM, sean abonados o no, comiencen a preguntarse si su inversión está siendo redituable; si vale la pena dejar de hacer algo (o prescindir de algo) por ir a ver a un grupo de hombres que no desquitan los jugosos sueldos que les pagan y que no cristalizan con futbol de calidad tantos mensajes y tantas promesas de una supuesta “propuesta de juego atractiva para agradar a nuestra afición”. Por partidos como el del viernes, el Santos empieza a “chotearse”, a dejar de ser un producto llamativo y que satisfaga las necesidades de miles de laguneros”.
Eso era el Santos y su contexto. Sí, era. Ya no. Por fin el equipo de Caixinha empieza a tener un sello distintivo. Yo sí creo en esto. Santos ya emociona, divierte y gana. Todo lo que un amante del futbol busca. Sigue sin ser, obviamente, un equipo que no tiene un estilo aterciopelado, pero su juego tiene mucho vértigo; lo ha ido adquiriendo en los últimos partidos. Le meten goles, pero también mete muchos y bonitos. La remontada ante América será inolvidable y es ya de los partidos históricos de este club. De igual manera, ese venir de abajo ante Pachuca. Santos se empieza a ver en los partidos como un tsumani que se viene acercando a lo lejos. Obvio cuando llega sólo resta devastación total para su rival.
El asistente al TSM ya no se aburre, al contrario, se la pasa al filo de la butaca y en la orilla de la línea roja porque la tensión está al por mayor. Pero es tensión de la buena, de la que se disfruta y despierta la adrenalina. Antes sólo iban a tomarse fotos “pal Face” porque era lo único divertido en el Estadio Corona. Ahora no, ya todos ven al campo y las cabezas van de un lado a otro porque Santos juega y deja jugar. Hay riesgo, por supuesto, pero en ese trayecto termina por generar muchas alegrías derivadas de un drama que, afortunadamente, ha terminado con gloria verde.
Así, sí. Da gusto ver los partidos y ni quién se acuerde de bostezar. Parece que Caixinha y su pasión terminaron por cambiar el chip de los jugadores. Algo se ha modificado en el guión y en la partitura mental de los futbolistas. Ese es el camino. Ese es el equipo y la actitud que la afición lagunera disfruta y exige. A seguir mejorando.