Tribuna futbolera

Arte del desparpajo

Cierto es que el futbol genera y renueva las ilusiones a toda velocidad. Cierto es que cuando el aficionado vive experiencias desalentadoras con su equipo siempre encuentra un nuevo motivo para sentirse animado para apoyarlos, otra vez. Al Santos lo ha invadido un aura que lo está volviendo encantador. Si uno quiere emociones fuertes debe ver al equipo de Caixinha; qué imagen tan distinta y tan distante la que ahora tiene este equipo que hasta hace algunas semanas era un tanto desteñido. Hoy tiene mucho colorido y nos hace a todos entender que el futbol es para pasarlo bien.
Ay que ver al Santos, siempre. Con el Santos nunca se debe dar por sentenciado un marcador hasta el minuto 90. Fantástico. El partido ante Pumas nos presentó otra vez la imagen de un Santos que va creciendo como la espuma, que empieza un tanto aletargado los partidos pero que conforme pasan los minutos se va incrementando su presencia y su poderío ofensivo. Vuelvo a usar esa comparación que tanto me gusta: es un tsumani que cuando toca tierra (o rivales en turno) termina devastándolo todo. Me comentan mis amigos asistentes al Corona que “todos sabíamos que el gol del triunfo iba a caer”. Imagino quienes lo vieron por televisión pensaron igual. Yo tenía mis reservas.
Santos conoce a la perfección sus virtudes. Caixinha sabe lo que tiene y los jugadores saben lo que pueden dar. Las limitaciones son imposibles de ocultar, pero, afortunadamente, empiezan a asomarse más los aspectos positivos. Me gustó ver el estadio casi lleno. Me generó entusiasmo ver a la gente contenta, sonriente y emocionada cada vez que las cámaras enfocaban a la tribuna. Eso debe ser el Santos: un equipo que traiga felicidad a su gente y que le demuestre a todos sus fieles que vale la pena invertir tiempo y dinero para ir a verlos. ¿Verdad que el futbol no debe de ser tan complicado?
El Santos sigue sin ser un escuadra que desparrame talento ni que maneje de manera sobresaliente el balón. Inclusive sus sistema (desde mi punto de vista) no tiene mucha ciencia: Mantener el orden defensivo desde el medio campo y buscar taladrar al rival de manera constante, aunque eso amerite obtener como respuesta ataques desmedidos.
No importa, porque los de arriba se encargan de poner las cosas en su sitio: Peralta, Quintero, Rentería y Orozco están siendo la fuente de confianza e inspiración del equipo. Otra vez se vio un gran partido. Otra vez todos terminamos con una sonrisa.