Las “chicas” del padrino

Las Vegas Raiders, no me gusta

Me queda claro que la estabilidad económica es un punto medular en el funcionamiento de cualquier equipo profesional en el mundo, sin importar la Liga a la que pertenezca. Sin embargo, me es difícil aceptar que un equipo tan legendario en la NFL como los Raiders, ganador de tres títulos de Super Bowl, haya concretado ayer la tercera mudanza de ciudad (cuatro si se considera su regreso a Oakland) al aprobar los dueños su partida a Las Vegas, donde jugarán a partir del 2020.

¿Cuál fue la razón para que los Raiders dejaran Oakland? El proyecto del estadio en la llamada ciudad del pecado es de un domo con capacidad para 65 mil aficionados que costará mil 900 millones de dólares, financiado de la siguiente manera: 750 millones de dólares por ingresos hoteleros, 650 millones de dólares de Sheldon Adelson, magnate estadunidense, presidente y director ejecutivo de Las Vegas Sands Corporation, y 500 millones de dólares por los Raiders y la NFL.

Evidentemente el Coliseo de Oakland era ya un inmueble viejo, pequeño y feo para los estándares de la NFL. De ahí, que en un último intento por mantener a los malosos en Oakland, la alcaldesa de esa ciudad, Libby Schaaf, presentó una propuesta a los Raiders para construir un estadio con un costo de 1,300 millones de dólares, sin embargo fue calificada por el comisionado Roger Goodell como una “solución no viable”.

Business are business. Aquí ya no importa la tradición, el hoyo negro, la Raider Nation, Darth Vader. Todo debe ser modernidad, estadios funcionales, con palcos de lujo, que sea atractivo para los patrocinadores. Y lo entiendo, pero no lo acepto, aunque esa es la tendencia y la realidad hoy en día en la NFL, Liga que en años seguidos aprobó movimientos de ciudad de los Rams y de los Chargers, ambos a Los Ángeles.

Al final, creo que si Mark Davis y las autoridades de Oakland hubieran querido llegar a un acuerdo, lo hubieran conseguido, pero insisto, el dinero manda.

No quiero pensar que el día de mañana los Patriotas se vayan a Baltimore, los Vaqueros a Portland, los Acereros a Louisville o los Delfines a Birmingham. Al tiempo. 

luis.gutierrez@milenio.com

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