Las “chicas” del padrino

Por 700 pesos, madreas a quien quieras

Es una triste realidad que la violencia cada vez avanza más en los estadios del futbol mexicano, y más triste todavía que los clubes y autoridades no hagan nada para al menos intentar erradicarla.

Ahora los lamentables hechos se suscitaron dentro y fuera del flamante estadio de Rayados del Monterrey, en el encuentro de vuelta de los cuartos de final, contra su archirrival, los Tigres.

Ese discurso de que el futbol es un espectáculo familiar, donde pueden o podían acudir mujeres y niños, y en la tribuna sentarse y convivir aficionados de los equipos contrincantes pacíficamente, es cosa del pasado.

El problema es real, grave y no se ha dimensionado.

No es posible que haya videos de patanes, desde antes de que comience el partido (aficionados de Monterrey) amenazando a los de Tigres, diciéndoles que se fueran antes porque si no iba a valer verga. ¿Y dónde quedó el protocolo de Rayados para desalojar a los seguidores de los Tigres antes o después de los de Monterrey para evitar alguna trifulca?

Desde luego no existió y las agresiones aparecieron. Y es que al calor de las cervezas, envalentonados porque se sienten cobijados por una bola de barbajanes y enojados porque su equipo perdió, ALGUNOS -eso hay que decirlo, porque afortunadamente la mayoría de los seguidores no solo de Rayados, sino de todos los equipos del futbol mexicano, saben comportarse y reconocer la derrota- seudoaficionados de Monterrey agredieron a la gente de Tigres.

¿Y saben qué es lo peor? Que a pesar de que hay cámaras dónde se puede observar claramente a la mayoría de los agresores, ayer fueron puestos en libertad 30 de los 33 detenidos, quienes pagaron una multa de ¡700 pesos! por faltas administrativas y se fueron a sus casas.

Con estas sanciones de risa, la violencia en los estadios no cesará. Ya sucedió en el Jalisco, en el Pirata Fuente, en Torreón, en CU, en el Azul…

La no credencialización, el poco interés de los congresos locales para emitir leyes donde se sancione severamente a los agresores y de los clubes por no invertir en mayor seguridad, permitirá que este lastre desgraciadamente siga creciendo. 

luis.gutierrez@milenio.com

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