Las “chicas” del padrino

El Tri B, como los cangrejos

Admito que fui el primero en alabar el buen partido que brindó la selección mexicana ante El Salvador en su debut en esta Copa Oro. Se vio un equipo ordenado, con profundidad de tres cuartos de cancha hacia al frente, amén que la entrada de Orbelín fue importante para que los nuestros ganaran con claridad. El punto negros fue la dura entrada de Hedgardo Marín, quien merecía la roja.

De cualquier manera, y más allá del bajísimo nivel de la mayoría de los participantes, tenía confianza que los dirigidos por Juan Carlos Osorio-Pompilio Páez mantendrían la inercia en cuanto a ese buen funcionamiento. Mas no fue así.

Para el segundo duelo ante Jamaica, aparecieron las malditas rotaciones. Cuatro movimientos respecto al primer desafío y mis halagos se transformaron en improperios. El equipo desapareció, se perdió, no fue ni la sombra de lo que fue contra El Salvador, nunca pudo abrir a los jamaicanos y debió conformarse con un espantoso y somnífero 0-0.

Pero lo peor llegó en el último encuentro de la primera fase, ante Curazao, en San Antonio. Ahora, Osorio se aventó la puntada de realizar ¡10 cambios! en relación al duelo frente a Jamaica. El beneficio de la duda se lo di al DT porque el rival era Curazao, una selección que futbolísticamente no existe. No obstante, cuál fue la sorpresa que en los primeros 25 minutos los antillanos tuvieron las mejores oportunidades para abrir el marcador, y si no lo hicieron fue por las atinadas intervenciones de Jesús Corona. Para fortuna del Tri, vino el gol de Sepúlveda, aunque el futbol no llegaba por parte de los nuestros.

Y en la segunda mitad, vergüenza absoluta, pues Curazao de nuevo tomó la batuta, atacó y si no es por Chuy y el travesaño, estuviéramos hablando de una sorpresa mayúscula. Ya en tiempo de compensación, Edson Álvarez marcó el 2-0, en un resultado que no reflejó lo que sucedió en la cancha.

Ahora, el jueves México se mide a Honduras en cuartos de final, y francamente mi optimismo ya se lo llevó el viento. 

luis.gutierrez@milenio.com
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