Las “chicas” del padrino

La terquedad de mantener a Osorio

La semana pasada advertía del retroceso futbolístico que enseñaba la selección mexicana en la Copa Oro, después de comenzar con victoria de 3-1 sobre El Salvador. Sin embargo, nunca imaginé que fuera a tocar fondo y perder en semifinales ante Jamaica.

Las críticas de buena parte de la prensa y de los aficionados hacia el técnico Juan Carlos Osorio no se hicieron esperar. La pregunta en los medios y en redes sociales sobre si el colombiano debía renunciar o si los dirigentes de la FMF tenían que darle las gracias no se hicieron esperar, pero ese malestar fue cortado de tajo ayer por Guillermo Cantú, secretario general de la Federación, quien manifestó que las rotaciones “llegaron para quedarse y Osorio sigue”.

Reza un dicho que “no hay peor ciego que el que no quiere ver”, y eso aplica a la perfección a la terquedad por parte de los directivos, que se aferran a sostener a Osorio en el banquillo del Tri, cuando ha quedado más que demostrado que bajo su mandato nuestro representativo no tiene un estilo de juego definido, que su sistema de rotaciones no gustan y no han dado resultados, y que en partidos de eliminación directa ante selecciones de reconocido nivel México no ha metido las manos (derrotas de 7-0 frente a Chile, y de 4-1 contra Alemania).

Ya sabemos que en cada proceso, la prioridad de los técnicos del Tricolor es calificar el Mundial, y este objetivo es inminente que Osorio lo conseguirá, pero sin jugar a nada, sin enseñar un progreso futbolístico en relación a otros estrategas, y sobre todo, sin darle a la selección un estilo, una identidad; al contrario, sus rotaciones ya nos tienen hasta el copete y ni qué decir de su obsesión de colocar a jugadores en posiciones que no dominan.

No pongo en duda que este señor es un estudioso del futbol, trabajador, pero su metodología es muy cuestionable, máxime que a la hora de dar ese salto de calidad, con él, México ha hecho el ridículo. 

luis.gutierrez@milenio.com
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