Las “chicas” del padrino

Ya solo falta que vengan Djokovic y Federer

El cambio a superficie dura a final de cuentas no fue un impedimento para que los aficionados del tenis viéramos un gran espectáculo en la edición 21 del Abierto Mexicano en Acapulco. Y es que aún cuando los grandes arcillistas, por obvias razones, ya no estuvieron en el puerto, pudimos observar un nivel de juego extraordinario en ambas ramas con partidos emocionantes y de excelente calidad.

Escribo estas líneas antes de conocer el resultado de las finales, tanto en hombres como mujeres, pero eso es lo de menos. Después de las grandes actuaciones de Dominika Cibulkova y de Grigor Dimitrov, sin duda las revelaciones del torneo, no importaba ya quién fuera el campeón después de todo lo que vimos en la semana.

Muchos querían que en los hombres la final fuera entre Andy Murray y David Ferrer; sin embargo, la lesión del chaparrito español en cuartos de final y la eliminación de Murray en semifinales, en uno de los mejores partidos que yo recuerde en el Abierto, a manos de Dimitrov, echaron por la borda el sueño. No obstante, hay que reconocer el buen tenis que exhibió el búlgaro Grigor, quien se perfila para ser una de las grandes figuras a corto plazo en la ATP.

Mientras tanto, lo realizado por la eslovaca confirma que el haber llegado a la final en Australia no fue obra de la casualidad; sin duda, la europea es otra de las jóvenes promesas que pinta para llegar a grandes alturas en la WTA.

Del lado de los mexicanos, de quienes obvio no se esperaba mucho, resultó bastante agradable la actuación en el dobles de César Ramírez y de Miguel Ángel Reyes Varela, quienes contra todos los pronósticos llegaron meritoriamente hasta las semifinales, perdiendo en tres apretados sets contra la dupla conformada por Matthew Ebden y Kevin Anderson. De igual manera, pese a que perdió de manera prematura en la primera ronda, lo realizado por Tigre Hank fue digno de aplaudir, pues peleó de tú a tú ante el poderos servicio del gigantón Sam Querrey.

Sin duda alguna, el Abierto Mexicano de Acapulco ya está en una etapa de consolidación, demostrando que en México se pueden hacer bien las cosas. Raúl Zurutuza nos ha dado cátedra de una gran organización del torneo con resultados extraordinarios, tanto en la convocatoria de jugadores como en la logística y desarrollo del evento.

El esfuerzo realizado por Raúl ha sido reconocido por la gente sabedora y conocedora del buen tenis, quienes realizaron otra vez extraordinarias entradas toda la semana. No sé ustedes, pero en lo personal me quedo con un grato sabor de boca después de lo visto en esta edición del Abierto Mexicano. Tenía mis dudas de cómo se iba a desarrollar el juego y de cómo iba a aceptar la gente el cambio a cancha dura; sin embargo, mis dudas quedaron en eso al observar partidos como el de Dimitrov contra Ernests Gulbis y del propio Grigor contra Murray.

Siendo exigentes, lo único que le falta a éste gran torneo es que el señor Zurutuza haga un gran esfuerzo para traer a Novak Djokovic y Roger Federer; si lo consigue en los próximos años, le habrá puesto la cereza al pastel.


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