Las “chicas” del padrino

No lo ganó Patriotas, lo perdió Seattle

La edición XLIX del Super Bowl nos ofreció un extraordinario y dramático partido, el cual se resolvió con una intercepción de Malcolm Butler cuando los Halcones Marinos estaban a una yarda de ganar el partido con apenas 20 segundos en el reloj. Y es que nadie da crédito a la llamada de esa jugada. Seattle tenía segunda oportunidad y gol en la yarda uno de Nueva Inglaterra, las posibilidades de frenar tres veces a Marshawn Lynch eran mínimas, pero los entrenadores de los Seahawks pensaron lo contario, quisieron sorprender y en el pecado llevaron la penitencia.

Un increíble final de un partido parejo, en el cual los Patriotas no reflejaron en el marcador el dominio que tuvieron en la primera mitad. Después, parecía que Seattle se encaminaría al triunfo tras un tercer cuarto en el que superaron a su rival 10-0, para tomar la delantera 24-14, sin embargo, apareció la grandeza de Tom Brady, un peleador de principio a fin, un quarterback que no se dio por vencido y con sendas sólidas ofensivas en el periodo final, en donde predominaron los pases cortos, le dio la vuelta al score con un envío a Julian Edelman con 2:02 en el reloj.

Enhorabuena por la dupla Belichick-Brady, que logró su cuarto título en 14 años y felicidades a Brady, quien se unió a Montana y Bradshaw como los únicos quarterbacks con cuatro anillos.