Las “chicas” del padrino

‘Piojo’, ya ponte a chambear

Más allá de que la motivación y la confianza siempre serán bienvenidas en pro del buen funcionamiento de un equipo, éstas deben estar acompañadas de trabajo, capacidad y disciplina, porque si no, de nada sirven, ¿ o no, mi querido Miguel Herrera?

Y es que el técnico de la selección mexicana de futbol está inmerso en fuertes y justificadas críticas hacia su trabajo desde que tomó las tiendas del Tricolor toda vez que nuestro representativo fracasó rotundamente al quedar eliminado en la fase de grupos de la Copa América, sin ganar un solo partido, cuando el Piojo dijo que este conjunto iba a llegar a la final, primero, y después corrigió al externar que al menos a semifinales.

De igual manera, cuando es por todos sabido que el nivel de nuestro futbol no da para montar dos selecciones competitivas, Herrera se defendió a capa y espada cuando se le preguntaba si el conjunto que convocó para la Copa América era la selección "B". Miguel nunca quiso reconocer que la titular es la que competirá en Copa Oro, evento al que se le dio prioridad por motivos comerciales, aunque en la Federación ponderen que es porque ahí está en juego medio boleto para la Copa Confederaciones de 2017.

La actuación del Tricolor en esta Copa América fue muy mala. El partido de su presentación ante Bolivia fue pésimo, con fallas graves a la defensa, un mediocampo partido y nulidad total en la delantera. Fue un 0-0 que supo a derrota, pues en el papel los bolivianos eran el rival más flojo del grupo. Sin embargo, más allá de reconocer el pobre funcionamiento de sus pupilos, Miguel Herrera justificó el empate por ¡cuatro penales (según él) que el árbitro no marcó!

Ante Chile, aunque el equipo volvió a ser un desastre atrás, esta vez sí tuvo llegada y contundencia, rescató un valioso empate a 3, resultado que mantenía vivas y en sus pies las posibilidades de avanzar a la siguiente ronda; en esta ocasión el técnico nacional no dijo nada de los dos goles mal anulados que el árbitro les marcó a los chilenos y que hubieran significado el triunfo de los andinos.

Pero donde ya perdimos al Piojo fue en el duelo contra Ecuador, el peor que ha jugado la selección en mucho tiempo, el cual si se ganaba, ponía a los nuestros en cuartos de final, con un empate dependía de otros resultados. Una calamidad en zona defensiva y esta vez sin conexión entre media cancha y delantera. Los ecuatorianos ganaron apenas 2-1 porque decidieron muy mal a la hora definir. Ya en los vestidores, Herrera iba bien al reconocer que fue un fracaso, pero cuando pasaron los árbitros desvió su atención hacia ellos para agradecerles de manera sarcástica su labor, obvio a partir de ahí volvió a criticar el trabajo de los de negro. Lamentable.

Queda muy claro que Miguel no sabe ni sabrá perder, que nunca admitirá sus errores, que su ego y su soberbia estarán siempre por delante. Es su forma de ser, pero en ésta como en muchas profesiones nunca está de más un poco de humildad y autocrítica.

Viene ahora la Copa Oro, donde ya sabemos que el rival a vencer es Estados Unidos, de ahí que ojalá Herrera se olvide al menos el siguiente mes de hacer comerciales, de ser comparsa de Televisa con su #piojométeme (sé que eso es imposible), de manifestar su apoyo al Partido Verde a través de su Twitter, y que se ponga a trabajar de tiempo completo. Tras el ridículo en Chile, necesita limpiar su imagen ganando la Copa América, porque si no lo hace, sus días como entrenador de la selección nacional están contados.

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@LuisE_Gutierrez