Aquí, en corto…

Entre moribundos y condenados…

¡A mí que no me cuenten!

Las altas y bajas de nivel competitivo han sido y seguirán siendo normales en la práctica de cualquier deporte en el mundo. Solo hace falta echarle un ojo a las grandes dinastías de leyenda que dominaron por años alguna disciplina, para después darse cuenta que tuvieron un bajón que los ubicó de regreso en el terreno del resto de los mortales.

Como referentes en el futbol, basta ver al América de Zelada, El Cruz Azul de Marín y las Chivas de Chava Reyes. A nivel mundial el Brasil de Pelé, la Argentina de Maradona, la Colombia de Valderrama, la Holanda de Cruyff y la Alemania de Beckenbauer. Todos ellos por supuesto, acompañados de otros jugadores que hicieron posible la historia. Ninguno de ellos llegó, jugó y conquistó nada por sí mismo.

Y esto viene a colación, mis tres ávidos y entusiastas lectores, por lo que he venido leyendo en algunos medios y redes sociales a partir del posible hundimiento de la selección de Argentina, además de los fracasos ya consumados en nuestra liga de Chivas y Pumas.

Para el caso, lo primero que quiero analizar es la actuación de Argentina en las eliminatorias mundialistas, donde ahora mismo están en una posición muy incómoda y a punto de ser eliminados de un mundial. Esto por supuesto no sería relevante, de no ser porque la Albiceleste tiene entre sus filas al mejor jugador del mundo: Lionel Messi.

Les prometo que si quieren pasar un rato de sano esparcimiento tienen que leer a los simpáticos aficionados mexicanos del Real Madrid crucificando a un elemento que en ese momento no está jugando con Barcelona. Todavía me es más hilarante el hecho de que muchos de esos idiotas ni siquiera argumentan con un poco de inteligencia. Creo que no se han dado cuenta que el futbol es deporte de conjunto y que Messi no juega solo.

Me queda claro que Messi no puede ser portero y evitar que la meta de su selección sea batida. Messi no es defensa para evitar los ataques y tampoco puede llevar el balón de lado a lado para gambetear, darse un autopase, hacer túnel a tres rivales, luego un sombrerito a otros dos para intentar una rabona que culmine con una chilena “hugosanchezca” que rompa en un grito ahogado de gol. Me resulta increíble y divertido que muchos piensen así.

A final de cuentas y en mi opinión, todo lo que sube tiene que bajar, por lo que Argentina no muere si en esta ocasión no llega a Rusia 2018. Por supuesto que se extrañará un mundial sin Lio Messi, pero la vida le dará una revancha. Lo mismo para Pumas y Chivas que terminan fracasando en su intento de calificación. Así las cosas.


Twitter: @AzconaMilenio