Aquí, en corto…

Tony Romo, ¿uno de los grandes?

En cualquier momento, en cualquier lugar y en cualquier ocasión que se hable de los Vaqueros de Dallas, siempre existirá polémica y se generará acalorada discusión.

No es necesario decirles, pero lo voy a hacer, ya que me gusta llevarles la contra. Dallas era uno de los equipos más odiados, al menos por muchos chavorrucos de mi generación, que vimos los tres últimos campeonatos obtenidos de la mano de Troy Aikman en los ya lejanos noventa.

Me tocó ver, lastimosamente por televisión, los cuatro últimos: uno con Roger Staubach en 1978 cuando vencieron a los Broncos de Denver, y los tres ya mencionados. ¡Qué tiempos aquellos, señor Don Simón, decía mi abuelo poniendo cara de nostalgia!

Muchos años después y sin querer queriendo, la vida me llevó un lunes 23 de octubre del 2006, al legendario Texas Stadium a ver el juego entre los Vaqueros de Dallas y los Gigantes de Nueva York. Era la temporada de despedida de ese estadio y créanme que aún conservo mi boleto de entrada a ese encuentro.

Ese año, Bill Parcells era entrenador en jefe de Dallas y tenía como QB titular a Drew Bledsoe, a quien había traído de los Patriotas de Nueva Inglaterra.

No recuerdo exactamente si fue en el segundo o tercer cuarto, pero después de una intercepción a Bledsoe, Parcells que tenía un carácter muy particular, reventó, y trajo de la banca a Tony Romo para hacerse cargo del equipo.

Tampoco pudo hacer mucho para recuperarse del marcador en contra y los Vaqueros perdieron el juego, a partir de ese día, mis dos ávidos y entusiastas lectores, empezó Romo a escribir su historia.

No le veo mucho caso el llenarlos de estadísticas, pero el punto es que en 14 temporadas que Tony Romo jugó para Dallas, 10 de ellas como titular, en solo cuatro (2006, 2007, 2009 y 2014) pudo llevar a los Vaqueros a playoffs.

En las dos primeras fue necesario un solo juego para quedar fuera, en las otras dos (2009 y 2014), Romo avanzó en la primera ronda, pero solo para quedar fuera en la segunda.

Es innegable que Romo deja números impresionantes en los Vaqueros superando varios récords de equipo, pero éstos se convierten en mera estadística cuando no hay un título. La historia la escriben los ganadores y él nunca pudo ganar.

Mañana seguramente será olvidado, igual que muchos que pasaron por los Vaqueros, sin poder dejar un campeonato para la posteridad. Entonces, ¿es realmente Romo uno de los grandes? 

Twitter: @AzconaMilenio