Aquí, en corto…

Las historias de terror comienzan con una llamada al 911…

Todos lo hemos visto en las series de televisión y así es como inicia este particular capítulo, cuando una mujer que presume ser la novia de Ezekiel Elliott presenta cargos por supuesta violencia doméstica en Columbus, distrito de Ohio, donde aparentemente y durante cinco días del mes de julio, Elliott abusó de manera violenta y constante de ella.

Entonces mis tres ávidos y entusiastas lectores, con ese espíritu “sherlockiano” de investigación que me caracteriza, me decidí a hacerme este difícil primer cuestionamiento, basado en el sentido común que me inculcaron mis profesores y que deberíamos tener todos los seres humanos: ¿Qué carajo pasó aquí?

Así pues, fue como llegué al parte de la policía de Columbus, en donde la presunta víctima presentó dos cargos separados. En uno de ellos habla de un testigo que nunca pudo corroborar los alegatos, por lo que no se pudo evidenciar tal abuso de Elliott, mientras que en el otro se habla de la llamada hecha por la presunta víctima, a la que acudieron policías del área que tampoco pudieron comprobar lo dicho por la mujer.

Al final de esta parte de la historia, el fiscal determinó que la evidencia presentada no era suficiente para iniciar una investigación contra Elliott, ya que además la ley de Ohio dice que no puede existir violencia doméstica si la pareja en cuestión no comparte habitación y en ese caso no hubo forma de probar que ellos vivían juntos. Poco después se liberaron todas las pruebas presentadas, incluidas fotografías de aparentes lesiones, declaraciones de testigos y mensajes de teléfono móvil, que de acuerdo a la autoridad mostraban que no había veracidad alguna en lo dicho por la mujer. A esto incluyan que poco antes la presunta víctima había tenido un altercado a golpes con otra mujer en un bar.

¿Entonces por qué la NFL determina una suspensión para Elliott, si no hubo pruebas que corroboraran la versión de la víctima? Muy sencillo: La liga es muy clara al no permitir que la conducta de jugadores vaya en detrimento de su imagen, incluso si el acusado es declarado inocente por la autoridad. Eso lo saben todos y además lo firman.

¿Estamos entonces en un caso de injusticia por parte de la NFL y el comisionado Roger Goodell? Aparentemente la asociación de jugadores piensa que sí y por eso se han solidarizado con Elliott, presentando por segunda ocasión una apelación en contra del castigo impuesto por la suspensión de seis partidos.

El caso es que culpable o no, la NFL quiere demostrar que no hay jugador por encima de las reglas y esto ya ha sido probado con anteriores suspensiones a Ray Rice y Josh Brown, aunque en estos casos si hubo pruebas de violencia contra mujeres. A ver qué pasa.

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