Aquí, en corto…

Como si el horno estuviera para bollos

Es un hecho que Juan Carlos Osorio llegó a la selección mexicana contratado para conseguir un objetivo en particular. También es un hecho que al final, el objetivo para el que le están pagando fue logrado, permitiendo que la FMF y las televisoras dueñas de los derechos sigan explotando un negocio que resulta por demás rentable.

De igual manera me queda claro que en México las formas no importan, que Decio de María no tiene maldita idea de lo que significa futbol y que Guillermo Cantú seguirá siendo un directivo mediocre, displicente, altanero y sangrón, que siempre preferirá apostar con fuerza y con fe ciega a un entrenador que se ha sostenido por la mera voluntad de los que lo contrataron, antes que reconocer que se equivocó.

Finalmente me queda claro que tanto en jugadores como en cuerpo técnico no existe de ninguna forma la autocrítica. En el caso de los primeros creo que es seguro que se conformen con jugar minutos en un sistema de rotaciones que a todos beneficia porque no hay competencia por la titularidad. Cualquiera puede serlo en cualquier partido, aunque en su club esté metido calentando banca.

Juan Carlos Osorio se cuece aparte. Él se ha convertido en algo así como una especie de Pablo Coelho del futbol en donde las frases melosas de calendario van por encima del funcionamiento y en donde nunca existe algún aspecto negativo. Siempre se encontrará algo positivo, aun cuando el resto de nosotros, pelados mortales, no veamos ese horizonte tan prometedor y maravilloso que nos ha tratado de endilgar desde que tuvo el primer resultado adverso.

O sea, mis tres ávidos y entusiastas lectores, que se perdió ante Honduras de la forma más ridícula y en un juego infumable, pero no se puede perder de vista que al menos esta ocasión se anotaron dos goles, no importa si se recibieron tres. ¡Pues no me chinguen méndigos pesimistas que solo ven lo malo!

Y todavía, para acabarla de joder, ahora se echa un enemigo a la espalda en la figura de Sergio Conceiçao, entrenador del Porto, a quién sutilmente le dirige un plan de trabajo para los mexicanos que ahí militan, como si en el equipo portugués no hubiera infraestructura necesaria para que los jugadores rindan. ¡Como si estuviera el horno para bollos!

Obviamente que la respuesta no se hizo esperar y el técnico luso lo acusó de ridículo en una rueda de prensa, argumentando que sus mexicanos han tenido un desempeño aceptable en su paso por la selección mexicana. Ahora solo me queda esperar para saber si Osorio se desentiende con una de sus acuñadas frases motivadoras. Así las cosas.

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